Por Marieli de los Rios Uriarte

A un año de tu partida querido amigo Francisco, lo único que deseo es que tus preferencias sean las mías pues en ellas, Dios tocó no sólo tu historia sino la de tantos otros que, como yo, aún entre lágrimas, te recordamos como si hubiera sido ayer tu retorno al Amor del Padre.

Tu vida no fue fácil y tu pontificado tampoco pero en ambos supiste siempre elegir, no con criterios humanos sino con los ojos y el corazón del Padre puesto en sus hijos. Un “gracias” nunca será suficiente y sin embargo GRACIAS.

Gracias por haber elegido:

Ante el “siempre se ha hecho así” el “intentemos algo distinto”.

Ante la exquisitez y los excesos, la sencillez de los zapatos negros y la sotana blanca.

  • Ante el palacio, la casa.
  • Ante la opulencia y los títulos nobiliarios, el aire fresco de un pastor de ovejas.
  • Ante la pulcritud, lo accidentado.
  • Ante el cerrar las puertas, salir a las fronteras.
  • Ante los muros, los puentes.
  • Frente al conflicto, la unidad.
  • Frente a la comodidad, la inquietud.
  • Frente al status quo, la pregunta.
  • Frente al miedo, la parresía.
  • Elegiste no ser ni de un bando ni del otro sino de Dios y solamente de Él.
  • Elegiste la espontaneidad de los gestos antes del rigor de las palabras.
  • Elegiste servir en lugar de ser servido.
  • Optaste por elegir frente a la indiferencia, el compromiso.
  • Frente a los protocolos, el corazón.
  • Frente a la política, la acogida.
  • Frente a una Iglesia de unos, una de todos, todos, todos.
  • Tus preferidos fueron los mismos preferidos de Jesús.

Querido Francisco, que tus preferencias sean las mías pero, más aún, que el Espíritu que te movió a optar por una Iglesia más viva, más auténtica, más misionera, sea el mismo que lleve a mi corazón a elegir más a Dios y sus criterios y menos al mundo y sus exclusiones.

 


 

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