Por P. Fernando Pascual

Si queremos alcanzar un fin, hemos de poner los medios adecuados. La afirmación parece obvia, y responde a una sencilla tesis: cada causa produce su efecto, a no ser que existan factores que impidan a una causa conseguir el efecto buscado.

Lo anterior se aplica a muchos ámbitos. Si quiero la salud (objetivo) he de mejorar la dieta y la actividad física (medio). Si quiero aprender, he de aumentar el tiempo y la calidad de estudio. Si quiero crecer espiritualmente, necesito rezar y promover la vida de gracia con los sacramentos.

Por desgracia, en ocasiones se escogen medios equivocados que no permiten alcanzar los fines previstos, o se tiene la ingenuidad de pensar que bastan buenas intenciones para lograr ciertas metas sin poner las causas que permitan alcanzar tales metas.

Otras veces se toman decisiones que van en contra, explícitamente, de lo que se busca alcanzar. Si uno, por ejemplo, aumenta en su dieta la presencia de alimentos que le dañan, no solo será imposible mejorar la salud, sino que se avanzará, según leyes naturales inflexibles, hacia problemas como la obesidad o el aumento excesivo de colesterol.

Vale recordar la enseñanza de Cristo: para construir un edificio hay que poner cimientos aptos para la meta, construir la casa sobre roca (cf. Mt 7,24-27). El fin es la casa. Un medio (entre otros) consiste en buenos cimientos, que permitan superar los obstáculos que se presentarán a lo largo del tiempo.

Para el cristiano, Dios nos ofrece unos medios de gran eficacia: la Biblia, los sacramentos, la vida en comunidad como miembros de la Iglesia, la ascesis, y un gran número de consejos para que cada uno pueda construir su casa interior con solidez.

Cuando llega el momento de tomar nuevas decisiones, conviene preguntarse: ¿busco buenas metas? ¿Escojo medios adecuados? ¿Sé qué actos (causas) permiten alcanzar buenos resultados (efectos)? Solo si afrontamos esas preguntas podremos emprender un camino serio hacia la meta más importante: crecer cada día en el amor a Dios y a los hermanos.

Imagen de Nhil Banda en Pixabay