500 AÑOS DE LOS DOMINICOS EN MÉXICO
Por Hugo Daniel López Hernández
Desde su fundación, los dominicos conformaron un sistema de enseñanza propio. Es posible identificar tres niveles educativos de la Orden de Predicadores: estudios conventuales, provinciales y generales. En 1538 se constituyó el primer estudio general en la isla de La Española, base para la primera universidad en América. Para el caso mexicano, los estudios generales se erigieron en 1541 en el Convento de Santo Domingo de México. Esta jerarquía educativa no se relacionaba con la universidad, sino que convenía en una escuela exclusiva de la Orden donde se impartían materias especializadas, como estudios bíblicos, lógica y diversas ciencias.
En la Nueva España se fundaron otros espacios educativos de la Orden de Predicadores: los colegios. El primer colegio dominico fue el de San Luis, conformado en 1585 en la ciudad de Puebla, y el segundo fue el Colegio de Porta Coeli en la Ciudad de México, fundado en 1603. Estas fundaciones urbanas fueron destinadas para la formación avanzada de los frailes. En cambio, los estudios conventuales funcionaban como la base inicial de la educación dominica. Tal es el caso del estudio conventual tenido en el convento de Querétaro.
Con el objetivo de crear un establecimiento para los misioneros de la Sierra Gorda, los dominicos erigieron primero un hospicio en la ciudad de Querétaro en 1689 con tres frailes y se aceptó como convento en 1693 con cinco frailes. Dicho convento mantuvo a lo largo del siglo XVIII mínimamente ocho religiosos y un tope de 13 residentes en 1737 y 1741. Este promedio corresponde al número de frailes requeridos como residentes por la reforma emprendida por la Corona en 1686 y obedecida por las autoridades dominicas en las fundaciones urbanas de la Provincia de Santiago de México. Cuatro años después de haber sido declarado convento, se estableció un curso de Artes en 1697, una materia que consistía en gramática, retórica y lógica. Se asignó a fray Francisco Guerrero como “lector de Artes”. El “lector” era quien dictaba un curso en los conventos y “leía” un libro de un filósofo o teólogo reconocido.
El autor es director ejecutivo del Instituto Dominicano de Investigaciones Históricas (IDIH).
Imagen de P.Fossas en Wikimedia, CC BY-SA 3.0
Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 7 de junio de 2026 No. 1613

