Mientras 48 países disputan la Copa del Mundo, en 14 de ellos millones de personas siguen enfrentando discriminación o persecución por su fe.
Por Julieta Appendini Morán
El Mundial de la FIFA 2026, que comenzó el 11 de junio al 19 de julio en Estados Unidos, México y Canadá, reúne a 48 naciones en el mayor torneo de la historia de la competición. Mientras millones de aficionados en todo el mundo siguen este evento, otra realidad global merece atención: millones de personas que viven en 14 de los países participantes continúan sufriendo restricciones a su libertad religiosa o de creencias, según el último Informe sobre la Libertad Religiosa en el Mundo (RFR) de la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN).
El Mundial de Fútbol representa una oportunidad para visibilizar la situación de países donde este derecho está amenazado. Reúne a personas de todas las culturas, religiones y naciones.
También es una oportunidad para poner de relieve los desafíos a los que millones de personas siguen enfrentándose para ejercer su derecho fundamental a la libertad religiosa. Animamos a los gobiernos de todo el mundo a respetar y proteger este derecho, garantizando que todos puedan practicar, cambiar o compartir su fe libremente, sin temor a la discriminación o la persecución.
Más allá del estadio: millones de creyentes siguen jugando el partido más difícil, vivir su fe en libertad
México, uno de los anfitriones del torneo, recuerda que las amenazas a la libertad religiosa no provienen solo de leyes restrictivas. Hoy, el principal riesgo surge del crimen organizado, que frecuentemente ataca a sacerdotes, líderes religiosos y agentes pastorales para controlar comunidades locales.
Otros países participantes, como Marruecos, Túnez, Argelia, Jordania, Catar, Egipto y Turquía, también presentan restricciones a la libertad de religión o de creencias. En contraste, Irak ofrece una señal de esperanza: pese a años de persecución y discriminación contra cristianos y otras minorías, su selección nacional refleja la diversidad del país, con jugadores árabes, kurdos, chiíes, suníes y cuatro cristianos.
En Uzbekistán, los estrictos controles estatales limitan la práctica religiosa de creyentes de distintas confesiones, incluida la mayoría musulmana.
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Imagen de Sasin Tipchai en Pixabay

