500 años de los dominicos en México
Por Hugo Daniel López Hernández
Luego de la restauración de la Provincia de Santiago de la Orden de Predicadores en México, los dominicos retomaron su labor religiosa e intelectual a lo largo del país. Hacia 1984 surge la idea de tener un instituto que custodie la historia de la Orden. Así, cinco años después, se fundó el Instituto Dominicano de Investigaciones Históricas (IDIH), con la finalidad de resguardar los documentos históricos, que fueron trasladados al Archivo Histórico de la Provincia del Convento de Santo Domingo de Querétaro. En estas tareas, el papel de fray Santiago Rodríguez y fray Esteban Arroyo, dominicos españoles, fue crucial.
El acervo contiene documentación que data de la llegada de los dominicos a la Nueva España en el siglo XVI y el posterior desarrollo de las antiguas provincias que tuvieron por todo el territorio novohispano. Actualmente, el archivo se conforma por dos colecciones y tres fondos: Colección Vida Consagrada Femenina, Colección Órdenes Laicales, Fondo Santiago de México, Fondo San Hipólito Mártir de Oaxaca y Fondo Santo Domingo de Querétaro. Como archivo privado, ofrece el servicio de consulta a investigadores, estudiantes y público en general.
Por otra parte, el IDIH tiene una publicación periódica llamada Anuario Dominicano, que reúne las investigaciones actuales sobre el devenir de los dominicos en México, sobre el que he estado escribiendo algunas cápsulas semanalmente. También organiza actividades académicas y de difusión cultural en la ciudad de Querétaro: presentaciones de libros, conferencias, recorridos guiados, etcétera.
Me gustaría terminar esta columna conmemorativa sobre los 500 años de los dominicos en México recomendando tres libros sobre esta historia: Los predicadores divididos, de Daniel Ulloa, fraile mexicano residente en Nueva York actualmente; Los dominicos en la primera evangelización de México, de Pedro Fernández Rodríguez, fraile español, confesor en la Basílica de Santa María Maggiore en Roma; y Monjas dominicas en la cultura novohispana, de Sor María de Cristo, monja dominica del Monasterio de Santa Catalina de Puebla. Espero que este trayecto haya resultado ameno para los lectores.
El autor es director ejecutivo del Instituto Dominicano de Investigaciones Históricas (IDIH).
Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 12 de julio de 2026 No. 1618

