Por Rubicela Muñiz
Una encuesta realizada por Vinea Research Group, a través de Catholic Pulse Report —plataforma de investigación nacional desarrollada para ofrecer información trimestral sobre la vida católica en Estados Unidos—, reveló un reto para la Iglesia universal: pocos católicos se acercan al sacramento de la confesión con regularidad (23%).
Aunque el porcentaje es bajo, el 67% restante ofrece un rayo de esperanza al manifestar estar dispuestos a volver a hacerlo, y aproximadamente la mitad expresa un claro deseo de volver. En sus conclusiones el estudio señala: “La confesión es uno de los sacramentos más poderosos de la Iglesia, y uno de los más incomprendidos. Los resultados no revelan una devoción en declive, sino un pueblo que, en silencio, anhela volver”.
Otros datos clave incluyen que la misericordia es un factor motivador, que el 83% de los católicos que desean acudir a la confesión citan como razón principal. El 75% de los que no lo han hecho en el último año afirman que la misericordia es la razón por la que volverían.
Entre quienes acuden a la confesión, aproximadamente dos tercios afirman sentir claramente el perdón, la seguridad de la misericordia de Dios y la paz interior. Los católicos que asisten a la misa al menos una vez al mes obtienen puntuaciones superiores a los índices de referencia nacionales en cuanto al florecimiento humano, y quienes se confiesan regularmente registran los niveles más altos, especialmente en cuanto a sentido, paz y bienestar general.
El obstáculo más común es la creencia de que se puede pedir perdón directamente a Dios sin confesarse (un 63% en general; un 73% entre quienes no se han confesado en el último año).
La incomodidad también es un factor. Entre quienes no se han confesado en más de un año, el 50% afirma sentirse avergonzado por sus pecados.
De los que acuden con poca frecuencia, el 43% afirma que iría más a menudo si supiera que es normal seguir luchando con los mismos pecados, y un número igual quisiera que se enfatizara más la misericordia que el juicio.
Vinea descubrió que los conflictos de horarios suponían un obstáculo para el 34% de los encuestados, pero también que más de la mitad de los católicos que no se han confesado en mucho tiempo afirman que “unos horarios de confesión más convenientes eliminarían ese obstáculo y los animarían a acudir”.
En las redes sociales de El Observador de la Actualidad quisimos conocer la opinión de los usuarios (en su mayoría latinos) al respecto y los resultados fueron los siguientes: el 39.4% dijo acercarse con regularidad al sacramento de la confesión por la paz que encuentra; 24.2% expresó que quiere ir, pero considera que los horarios en las parroquias no son flexibles; 15.2% prefiere pedir perdón a Dios a su manera; 12.1% no se acerca por temor a ser juzgado o a una mala experiencia con el sacerdote; y el 9.1% dice no creer y estar alejado por completo.
Aunque fue una encuesta rápida, es un reflejo del estudio más reciente del Anuario Pontificio 2025, el cual revela el aumento del número de católicos en el mundo (1,406 millones) y que la mayor parte (47.8%) se concentra en América. Ambos resultados, tanto el de Estados Unidos como el de México, representan áreas de oportunidad para las parroquias, diócesis y arquidiócesis.
Decálogo de compromisos
En la Asamblea Nacional del Clero 2026, realizada en México en mayo pasado, se dio un paso importante al respecto. Si bien el Decálogo de Compromisos que presentaron no se centra solo en el sacramento de la confesión, sí busca el acercamiento con los fieles mediante una renovada disposición, para que cada pastor se deje conducir por la gracia para fortalecer su identidad, testimonio y entrega. A continuación, el decálogo:
- Reavivar diariamente nuestra configuración con Cristo Buen Pastor bajo la guía del Espíritu Santo
Cultivando una profunda vida espiritual que fortalezca nuestra identidad sacerdotal, para ser pastores según el corazón de Cristo, hombres de oración, de Eucaristía y de entrega generosa a nuestro Pueblo.
- Renovar nuestro celo pastoral con “olor a oveja”
Siendo cercanos, misericordiosos, serviciales y atendiendo especialmente a los más pobres, alejados y heridos, a los adolescentes y jóvenes, para reflejar en nuestras comunidades la ternura y el amor del Padre.
- Fortalecer la fraternidad sacerdotal en nuestras Diócesis
Promoviendo relaciones presbiterales marcadas por la cercanía, el acompañamiento mutuo y la caridad pastoral, especialmente hacia los sacerdotes que viven en soledad, enfermedad, cansancio o situaciones de fragilidad y promoviendo la comunión intergeneracional, para que nuestro Presbiterio llegue a ser una auténtica familia sacerdotal que refleje el amor de Dios Trino y Uno.
4.Impulsar una pastoral presbiteral integral y permanente a partir del Itinerario para la atención pastoral del clero en México
Elaborando o actualizando nuestro Plan Diocesano de Formación Permanente del Clero para fortalecer los procesos de formación humana, espiritual, intelectual y pastoral que acompañen a los sacerdotes en todas las etapas de su ministerio y favorezcan su madurez integral y perseverancia vocacional para alcanzar la santidad comunitaria.
5.Ejercer nuestro ministerio desde una espiritualidad sinodal
Caminando con nuestros hermanos sacerdotes, con los obispos, la vida consagrada y los laicos, para promover la escucha, el discernimiento comunitario y la corresponsabilidad, como expresión de una auténtica cultura vocacional.
6.Vivir con sencillez, transparencia y testimonio evangélico
Cultivando nuestro ministerio con humildad, honestidad y espíritu de servicio, evitando toda forma de autorreferencialidad, clericalismo o búsqueda de privilegios, para transparentar el rostro humilde de Cristo servidor.
7.Ser testigos valientes del Evangelio en medio de las realidades de nuestro pueblo
Ejerciendo un ministerio profético que anuncie la verdad, denuncie la injusticia y siembre esperanza, para ser presencia evangélica y eclesial ante la violencia, desigualdad y sufrimiento que afectan a nuestra Nación.
8.Custodiar la memoria de nuestros mártires mexicanos
Manteniendo vivo el testimonio de quienes dieron la vida por Cristo Rey en nuestra Patria, para que su ejemplo inspire nuestra fidelidad, fortaleza, esperanza, tolerancia y valentía pastoral. Recordar para no repetir.
9.Promover comunidades reconciliadas y constructoras de paz a ejemplo de Santa María de Guadalupe
Siendo ministros de reconciliación, promoviendo el perdón, la justicia, la paz y la dignidad humana, para que la Iglesia sea signo de esperanza en medio de las heridas de nuestra gente.
- Renovar nuestra esperanza sacerdotal y del Pueblo de Dios al servicio del Reino
Viviendo nuestro ministerio con alegría y esperanza, confiando en la gracia de Dios y renovando cada día nuestra entrega, para seguir siendo padres, pastores y profetas al estilo de Jesús.
Puentes entre el clero y los fieles
Sin duda, los compromisos de los pastores benefician a los fieles y su necesidad de acercarse a la fe y a la Iglesia a través de los sacramentos. Por ejemplo, el estudio y la encuesta revelan que los católicos tienen conflictos con los horarios a la hora de buscar el sacramento de la Reconciliación. A su vez, el Decálogo responde con el compromiso 2 al exigir “olor a oveja” (cercanía) y el compromiso 6, que pide evitar el clericalismo para recuperar la función esencial: confesar y administrar los sacramentos.
La misericordia es otro punto que tocan los encuestados, pues muchos llegan a sentir vergüenza a la hora de acercarse a la confesión. Al respecto, los compromisos 1 y 2 son de ayuda al proponer pastores “según el corazón de Cristo” que atiendan a los “heridos”. El sacramento debe convertirse en un espacio de ternura y reconciliación.
Los datos demuestran que el desuso de la confesión no se debe a una pérdida de fe, sino a barreras prácticas y emocionales. En el fondo, los feligreses anhelan volver.
El anhelo de volver
Muchos católicos siguen abiertos a volver a confesarse. Muchos católicos que actualmente no se confiesan no han rechazado el sacramento. Dos tercios de quienes no se han confesado en el último año afirman estar abiertos a ir con más frecuencia o que les gustaría ir más a menudo.
Los obstáculos más comunes para la confesión no son logísticos. El 70% de los católicos que se han alejado de la fe y el 81% de aquellos cuya última experiencia fue en la infancia afirman que pueden pedir perdón a Dios directamente en oración en lugar de confesarse. La vergüenza, la incertidumbre sobre el proceso y la falta de costumbre también desalientan la participación.
El deseo de experimentar el perdón y la misericordia de Dios es la principal motivación que impulsa a los católicos a confesarse.
Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 28 de junio de 2026 No. 1616


