El conflicto religioso en México
Cien años después, los Obispos de México queremos dirigirnos a todos ustedes, no para reabrir heridas, sino para curarlas. No para juzgar a los muertos, sino para servir a los vivos. Porque un pueblo que no recuerda queda a merced de quienes escriben la historia por él; la memoria cristiana no es nostalgia del pasado: es fuerza para el presente.
Los mártires nos recuerdan que existen verdades por las que vale la pena vivir, y también, si es necesario, morir. Porque quien da la vida por amor…no pierde: siembra. Hoy defendemos la libertad religiosa como un derecho de todos, de creyentes y no creyentes. Porque ninguna conciencia debe ser obligada, manipulada o silenciada.
