La ansiedad y el estrés se han convertido en dos de los males más frecuentes de la vida moderna, afectando el cuerpo, la mente y la conducta de millones de personas.

Por Martha Morales

La ansiedad es una emoción de alarma que se experimenta como inquietud, desasosiego, temor indefinido, preocupación desbordante y miedo a perder el control, dice Enrique Rojas, perito en el tema.

Todos los procesos de activación ansiosa o estresante tienen como objetivo fundamental preparar el organismo para la acción. La ansiedad se vertebra en cinco planos: fisiológico, psíquico, de conducta, cognitivo y asertivo (habilidades sociales). Se trata de un proceso de adaptación al bombardeo del ambiente, de estímulos externos e internos.

El estrés es una de las situaciones más comunes del hombre moderno; lo padecen quizás más de la mitad de la población. Se da en personas que sufren preocupaciones muy intensas sobre temas capitales para ellos. El estrés es una respuesta del organismo a la tensión excesiva y permanente que va más allá de las propias fuerzas. Se manifiesta en el cuerpo, en la psique y en la conducta, lo que lleva al borde del agotamiento; arrastra un cansancio crónico y no hay tregua para el trabajo. Se recomienda hacer deporte una vez a la semana y hacer una relajación sencilla. El estrés es el mal del ejecutivo. Si trabajar es importante también lo es descansar, disfrutar las cosas buenas e interesantes.

El estrés conlleva, a veces, insomnio, sequedad de boca y temblores. El estrés puede provocar infarto al miocardio, úlcera de estómago, colitis, dolores de cabeza, crisis conyugales y falta de comunicación.

Si la ansiedad nos lleva a la nada, la melancolía nos traslada al pasado y nos cierra las puertas del porvenir. El aburrimiento cabalga entre ellos dos; lo que sigue es la desesperanza; allí se queman las últimas ilusiones. Estamos ante las puertas del suicidio.

La depresión y la ansiedad son los trastornos más característicos de la vida afectiva. Puede venir un olvido permanente de los estados gratificantes de la propia biografía y continuos juicios de valor: inútil, odioso, imposible. Sucede que, de hechos aislados se extraen reglas generales, que, lógicamente son falsas.

La conducta asertiva es la más adecuada a cada situación. Lo que hay debajo de las fobias es ansiedad, por ello la persona se protege: puede haber fobia a los animales, a las personas, a espacios cerrados, a la sangre y mucho más.

La ansiedad es la cara fea de la tristeza. Una psicóloga mexicana, Geny Llamas, resume así: la depresión es exceso de pasado, el estrés es exceso de presente; la ansiedad es exceso de futuro.

¿Qué puede ayudar? El deporte, hacer respiraciones profundas a lo largo del día y antes de dormir, hacer oración y recordar que la paz nos la dejó Jesús, así que no hay que perderla. Ayuda detenerse a pensar ¿adónde voy?, sabiendo que esta vida tiene luces y sombras, pero nos espera la felicidad en la vida eterna si hacemos la Voluntad de Dios.

Estamos en un cambio de época a nivel de Iglesia. Ya no hay una base cristiana, los esquemas son cada vez menos cristianos en cuanto a la vida, la ideología de género, etc., estamos en una sociedad cada vez más paganizada. Nuestra vida va a chocar con el ambiente como les pasó a los primeros cristianos.

 
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