La visita oficial del cardenal Pietro Parolin a México reabre el diálogo entre la Santa Sede y el Estado mexicano en un momento clave para la agenda bilateral, marcado por los desafíos sociales del país y la expectativa de una eventual visita apostólica del Papa León XIV
Por Miriam Apolinar
El cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado de la Santa Sede, realiza una visita oficial a México del 4 al 6 de agosto con una agenda centrada en el fortalecimiento de las relaciones entre la Santa Sede y el Estado mexicano, en vísperas del 35 aniversario del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambas naciones. Así lo dio a conocer la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) a través de sus redes sociales.
Como principal colaborador del papa León XIV en la conducción de la política exterior de la Santa Sede, el cardenal sostendrá encuentros con autoridades del Gobierno de México, con los obispos de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) y con representantes del Diálogo Nacional por la Paz, iniciativa impulsada por la Iglesia, instituciones académicas y organizaciones de la sociedad civil para promover propuestas frente a la violencia que vive el país.
La visita se desarrolla en un contexto de retos sociales que demandan una mayor colaboración entre las instituciones. En este marco, el diálogo entre la Santa Sede y el Estado mexicano cobra especial relevancia en temas como la construcción de la paz, la defensa de la dignidad humana, la atención a los migrantes y la promoción del bien común.
Durante su estancia también se espera que diversos sectores eclesiales expresen al secretario de Estado el deseo de que el papa León XIV realice una visita apostólica a México, una aspiración que ha cobrado fuerza desde el inicio de su pontificado y que tendría un significado especial para millones de fieles que veneran a Santa María de Guadalupe.
A 35 años del restablecimiento de las relaciones diplomáticas
La visita del cardenal Parolin coincide con la proximidad del 35 aniversario del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre México y la Santa Sede, formalizadas el 21 de septiembre de 1992, tras más de un siglo sin vínculos oficiales.
La ruptura de las relaciones tuvo su origen en las Leyes de Reforma promovidas durante el gobierno de Benito Juárez, que consolidaron la separación entre la Iglesia y el Estado. Posteriormente, la Constitución de 1917 limitó el reconocimiento jurídico de la Iglesia y restringió diversos derechos relacionados con el ejercicio del culto y la libertad religiosa.
El conflicto alcanzó uno de sus momentos más críticos con la aplicación de la denominada Ley Calles, en 1926, que desencadenó la Guerra Cristera, uno de los episodios más complejos de la historia contemporánea de México.
Sin embargo, a partir de la década de 1970 comenzó un proceso gradual de acercamiento. En 1974, el entonces presidente Luis Echeverría visitó al papa Pablo VI en el Vaticano, mientras que, un año después, Juan Pablo II realizó su primera visita a México, fortaleciendo los vínculos entre la Iglesia y la sociedad mexicana.
El paso decisivo llegó en 1992 con la reforma al artículo 130 de la Constitución y la promulgación de la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público, que reconocieron la personalidad jurídica de las iglesias y permitieron restablecer las relaciones diplomáticas entre México y la Santa Sede.
Una agenda con mirada al futuro
A lo largo de más de tres décadas, la relación bilateral ha favorecido la cooperación en ámbitos como la promoción de los derechos humanos, la libertad religiosa, la atención a las personas migrantes y la búsqueda de la paz.
En ese contexto, la presencia del cardenal Parolin en México adquiere una dimensión que trasciende el protocolo diplomático. Su visita refrenda la voluntad de fortalecer el diálogo institucional en un momento en el que el país enfrenta importantes desafíos sociales y en el que la Iglesia mantiene su compromiso de contribuir a la reconciliación y al fortalecimiento del tejido social.
Asimismo, el encuentro reaviva entre la comunidad católica la esperanza de que el papa León XIV pueda incluir a México en una futura visita apostólica. Aunque no existe un anuncio oficial al respecto, diversos sectores de la Iglesia consideran que una peregrinación del Santo Padre a la Basílica de Guadalupe sería un signo de cercanía con uno de los países con mayor número de católicos del mundo y un mensaje de aliento para una nación que continúa buscando caminos de paz, unidad y reconciliación.
Imagen de Agustín Barrios en Pixabay
