Entre la paz que el mundo reclama y la belleza que nace del amor, el papa León XIV dejó en sus recientes intervenciones un mensaje de esperanza, solidaridad y dignidad humana. Desde Castel Gandolfo hasta la audiencia general del 19 de agosto, el Pontífice invitó a mirar a María, a no olvidar a los pueblos que sufren y a convertir la paz en un compromiso concreto de cada persona.
Por Patricia Ynestroza – Vatican News
En el marco de la solemnidad de la Asunción de María, el Pontífice presidió la Eucaristía en la parroquia pontificia de San Tomás de Villanueva y posteriormente rezó el Ángelus con los fieles reunidos en la plaza.
Durante la homilía, León XIV reflexionó sobre la verdadera belleza del ser humano. Una belleza, explicó, que no depende de la juventud, de la apariencia exterior ni de los modelos impuestos por una cultura hedonista y consumista, y que corren el riesgo de aprisionarnos en condicionamientos pesados, haciéndonos desperdiciar energías valiosas en lo que no es realmente importante ni dura para siempre. La verdadera belleza nace de un corazón transformado por el amor de Dios.
A través del misterio de la Asunción, el Papa recordó que María, elevada al cielo en cuerpo y alma, es signo del destino al que también está llamado todo ser humano: la plenitud de la vida y la gloria de Dios. Por eso invitó a descubrir la belleza en todas las etapas de la existencia: en el rostro de un niño, en las arrugas de un anciano, en la familia, en el trabajo cotidiano y en todos aquellos que buscan llevar un poco de cielo a la tierra.
Ángelus del 15 de agosto
En el Ángelus del 15 de agosto, León XIV dirigió su mirada hacia los pueblos que sufren. Renovó su oración por Colombia, afectada por un reciente terremoto, y encomendó especialmente a la Virgen a las comunidades de Tierra Santa, Ucrania y Rusia.
El Pontífice también expresó su profunda cercanía a las víctimas del terremoto que sacudió Indonesia, asegurando sus oraciones por los fallecidos, los heridos, los desplazados y los equipos de emergencia.
Ángelus del 16 de agosto
Al día siguiente, durante el Ángelus del 16 de agosto, el Papa renovó su llamamiento por la paz.León XIV pidió protección para la población civil palestina en Cisjordania, condenó los repetidos actos de violencia.
A la luz del Evangelio de la mujer cananea, destacó dos actitudes esenciales: la humildad y la determinación. Su fe perseverante, señaló, recuerda que el amor y la salvación de Dios están destinados a todos, sin exclusiones. Por eso, invitó a la Iglesia a superar fronteras, desigualdades y discriminaciones, reconociendo que todos tienen un lugar en la mesa de Dios.
Audiencia general del 19 de agosto
Y este mensaje encontró una nueva expresión durante la audiencia general del 19 de agosto. Al finalizar el encuentro, León XIV exhortó a todos a cultivar una auténtica conciencia de paz. Retomando el pensamiento de san Agustín, recordó que la paz es un bien precioso que debe comenzar en cada persona.

