Por Rubicela Muñiz

Durante su intervención en el conversatorio “A 100 años del Conflicto Religioso en México”, realizado en Querétaro, el Mtro. Juan Carlos Esparza, de la Universidad del Claustro de Sor Juana, expuso con cierto enojo y tristeza la desaparición del Museo Nacional de la Cristiada en Aguascalientes, cuyas piezas terminaron repartidas, incluso en otros estados, y del que ya no se conserva nada.

Fue en 2002 cuando las autoridades gubernamentales autorizaron la creación de dicho museo, que llegó para ocupar el lugar del antes conocido Museo Nacional Cristero “Capitán Segundo Efrén Quezada Ibarra”, de la ciudad alteña de Encarnación de Díaz, Jalisco, nombrada popularmente como La Chona.

El Museo Nacional Cristero por años fue dirigido por el sobrino de don Efrén Quezada, el Sr. Alfredo Hernández Quezada (1935-2004), quien, a lo largo de su vida, recopiló el más grande acervo sobre el movimiento cristero del que se tenga noticia. La colección se componía de más de 200 piezas originales, 500 periódicos, 300 libros y 1500 horas de grabación en video de entrevistas a veteranos de aquel movimiento, ya fuesen cristeros, soldados federales, agraristas, sacerdotes, políticos e historiadores.

Cuando finalizaron las negociaciones para el nuevo recinto, el Mtro. Juan fue invitado para encabezar el proyecto de traslado, curaduría, montaje, administración, capacitación de personal y dirección. Una de las primeras acciones fue la búsqueda de un discurso histórico objetivo e incluyente, por lo cual se modificó el nombre de Museo Nacional Cristero a Museo Nacional de la Cristiada; es decir, la exposición no sería tanto en torno a un grupo, sino a un evento histórico.

Las tensiones por el espacio y el acervo

Desde su inauguración en 2003, las condiciones de operación fueron asunto de tensiones entre el propietario, el Sr. Alfredo Hernández, y la Coordinación de Turismo del Estado de Aguascalientes (COTURE), ya que, por convenio, el museo sería trasladado a Aguascalientes por un año en calidad de comodato, al final del cual, en vista de los ingresos obtenidos, se abriría la opción de compra.

Tras un año de trabajo duro para obtener ingresos y hacer rentable el espacio, en la víspera del año 2004, el Gobierno ordenó la compra del acervo y el traspaso de la dirección del museo de la Coordinación de Turismo al Instituto Cultural de Aguascalientes (ICA), que lo operó hasta el cambio de poderes en diciembre de 2004. En ese lapso, el Mtro. Juan concluyó su cargo como director y también falleció de un infarto fulminante el Sr. Alfredo Hernández Quezada.

El ICA solo se encargó de los eventos pendientes y del único aniversario del museo, pues, con la llegada del nuevo gobierno, se ordenó la clausura del espacio. El acervo no fue restituido a su lugar de origen y los objetos de la colección simplemente fueron embodegados en las áreas de material de limpieza de la Escuela de Cristo.

Finalmente, entre 2010 y 2016, el Ayuntamiento de Encarnación de Díaz obtuvo la custodia por tiempo indefinido y en calidad de comodato de la colección para el nuevo Centro de Estudios Cristeros. Si bien el municipio de La Chona no compró la colección al erario de Aguascalientes, sí la recuperó físicamente para su exhibición.

“No se pueden dar una idea de lo que había ahí de importancia: armas, uniformes… el sombrero del padre Reyes Vega al momento de su muerte, con el balazo aquí, a un lado de la cabeza. También había una reliquia de Miguel Gómez Loza; el uniforme de Fulgencio Gutiérrez, y documentación. En fin, la parte documental y audiovisual pasó a la Universidad Autónoma de Aguascalientes para ser digitalizada e integrarse a su acervo bibliotecario”.

Según el testimonio del Mtro. Juan, el inmueble donde se encontraba el museo hoy es una casa en malas condiciones, un bazar de antigüedades de muebles y fotos viejas de familias de Aguascalientes. Y concluye: “Ya no hay ninguna otra forma de tener evidencia física de aquello”.

 

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 20 de septiembre de 2026 No. 1628