PARA LOS MÁS PEQUEÑOS

Seguramente ya estás en la catequesis o a punto de empezar para recibir tu Confirmación, pero… ¿te has preguntado por qué lo hacemos si ya nos bautizaron de bebés?

Piénsalo un segundo: en el Bautismo recibimos una vida nueva, nos convertimos en amigos de Jesús, entramos a la gran familia de la Iglesia y el Espíritu Santo vino a vivir en nosotros. Entonces… ¿qué tiene de especial la Confirmación?

Para entenderlo, imagina que los sacramentos son como un viaje:

El Bautismo es el nacimiento: Es el inicio donde empieza nuestra vida con Dios.

La Confirmación es como crecer y volverse más fuerte: Dios no quiere que nuestra fe se quede en “modo bebé”. La Confirmación no es una “graduación” para dejar de ir a la iglesia, ¡es un impulso del Espíritu Santo para darnos valentía y ayudarnos a ser testigos de Jesús!

La Eucaristía es el alimento: Es la comida de cada domingo para tener energía en el camino.

Ser cristiano no es solo recibir un regalo y guardarlo; es compartirlo con los demás. La Confirmación no se trata de decir “ya tengo edad para confirmarme”, ¡sino de decirle a Dios que estamos listos para ser parte de su equipo y dar testimonio!

Con información de Theo: oración y meditación

 

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 20 de septiembre de 2026 No. 1628

Imagen de HollyGirl18 en Pixabay