DIES NATALIS DE SAN FRANCISCO
Por El Observador Redacción
Al cumplirse ocho siglos de la muerte de San Francisco de Asís (3 de octubre de 1226), la Orden de los Franciscanos alrededor del mundo contempla su historia y su carisma con una mirada de fe puesta en los desafíos del presente.
La preparación de la familia franciscana para este hito conmemorativo tomó cuatro años de itinerario espiritual: inició en 2023 con el centenario de la aprobación de su Regla y la celebración de la Natividad en Greccio; continuó en 2024 con la memoria de la impresión de las sagradas llagas; y se profundizó en 2025 al meditar sobre la riqueza del Cántico del hermano Sol. Este 2026, la conmemoración alcanza su punto culminante al celebrar el “Tránsito” o “Pascua de San Francisco”, concepto que subraya su paso hacia la vida eterna en íntima unión con el misterio pascual de Cristo.
A lo largo de este cuatrienio, los Frailes Menores, las clarisas contemplativas, las hermanas de la Tercera Orden Regular y los laicos vinculados al movimiento han revalorizado a la figura de Asís como el lazo de unión de un mismo carisma.
Además, este aniversario cuenta con un marco eclesial de especial relevancia. Mediante un decreto promulgado a inicios de año, la Santa Sede estableció un Año Jubilar en conmemoración del octavo centenario de su Tránsito, vigente del 10 de enero de 2026 al 10 de enero de 2027. La Penitenciaría Apostólica concede la indulgencia plenaria bajo las condiciones habituales a los fieles que participen en este jubileo extraordinario, concebido como una continuación del Jubileo Ordinario de 2025.
La vertiente espiritual: la muerte como Pascua
Las jornadas del 3 y 4 de octubre marcan el momento cumbre de las celebraciones, donde los fieles rememoran los últimos instantes del Santo de Asís. En sus días finales, Francisco buscó reproducir los gestos de Jesús: pidió escuchar el Evangelio de Juan desde el capítulo 13 —sobre el lavatorio de los pies y la Última Cena— y partió el pan para sus hermanos.
Sobre este significado, fray Massimo Fusarelli, OFM, ministro general de la Orden de los Frailes Menores (Roma) desde 2021, destaca en una carta enviada a sus hermanos el pasado 24 de septiembre, que la muerte de Francisco fue concebida minuciosamente como un acto pascual: “Así como Jesús oró al Padre por los suyos, Francisco encomendó a sus hermanos mediante una bendición que alcanza hasta los del presente. De igual forma, tal como Cristo murió desnudo en la cruz, Francisco quiso ser depositado sobre la tierra, despojado de todo”.
Fusarelli señala que este deseo de conformarse con Cristo no fue un hecho aislado, sino la constante de su vida: desde sus inicios con los leprosos, pasando por la experiencia fraterna —con sus alegrías y tensiones—, hasta llegar al Monte Alverna, donde la estigmatización selló su identificación con el Crucificado. Su fallecimiento en la Porciúncula representó el cierre de dicho itinerario.
“Francisco no siguió un camino extraordinario, sino que vivió en plenitud el sentido bautismal de la vida cristiana. Lo extraordinario en él fue su absoluta fidelidad a esa vocación común”, explica el Ministro General.
Un mensaje de esperanza para el mundo contemporáneo
El mensaje franciscano cobra renovada vigencia en la coyuntura actual. La sociedad contemporánea, marcada por un profundo anhelo de paz, se enfrenta con frecuencia a la guerra y a la polarización. Pese al desarrollo tecnológico, los recursos científicos se destinan a menudo a un consumismo destructivo en lugar del cuidado de la creación, mientras que la prisa y el uso inadecuado de los medios digitales amenazan con impersonalizar las relaciones humanas.
“Vivimos hoy en un mundo marcado por un profundo anhelo de paz y que, sin embargo, parece precipitarse cada vez con mayor frecuencia hacia la guerra. Nuestra sociedad está a menudo polarizada y dividida; aun así, manifiesta una necesidad cada vez más apremiante de diálogo y comunión. Crece entre nosotros la conciencia urgente de cuidar la creación”, afirma Fusarelli.
Frente a esta realidad, el octavo centenario plantea la figura de San Francisco como una clave de lectura del presente. “En este mundo que habitamos, la Pascua de Cristo a la que nos remite Francisco sigue siendo la única fuerza capaz de transformar nuestras vidas y el verdadero signo de esperanza para discernir el futuro”, agrega, recordando el principio evangélico de que solo el grano de trigo que cae en tierra y muere es capaz de dar mucho fruto.
Finalmente, Fusarelli hace un llamado a mirar a Francisco y contemplar su gran testimonio: “al aceptar su invitación, queremos aprender de Cristo lo que debemos hacer”. Y como él dijo en los últimos días de su vida: “Comencemos, hermanos, a servir al Señor Dios, pues escaso es o poco lo que hacemos adelantado”.
LA ORDEN FRANCISCANA: SANTOS Y PROVINCIAS
Origen: La Orden de los Frailes Menores fue fundada por san Francisco de Asís en el siglo XIII.
Misión: Hacer presente el Evangelio de Jesucristo en el mundo actual como hombres de oración, viviendo en pobreza, castidad y obediencia; siendo mensajeros de la fraternidad, de la paz y el bien entre los hombres y los pueblos, especialmente entre los más alejados de la sociedad.
Su lema: “Paz y bien”
Significado: “Te saludo y deseo de corazón que la paz y el bien abunden en tu vida”.
Santos destacados de la Orden
San Francisco de Asís: Fundador de la orden, reconocido por su amor a la creación, su estilo de vida en extrema pobreza y su profunda espiritualidad. Es una de las figuras más veneradas de la Iglesia católica.
Santa Clara de Asís: Fundadora de la Orden de las Hermanas Clarisas, colaboradora cercana de san Francisco. Destacó por su dedicación a la vida contemplativa y su firmeza espiritual.
San Antonio de Padua: Eximio predicador y doctor de la Iglesia, popularmente invocado como patrón de los objetos perdidos. La elocuencia de sus sermones y sus milagros le valieron un gran fervor popular.
San Buenaventura: Filósofo y teólogo, considerado uno de los pensadores más influyentes de la Edad Media. Es llamado el “Doctor Seráfico” por la profundidad de sus escritos teológicos.
San Bernardino de Siena: Notable predicador del siglo XV, recordado por su devoción a la Virgen María y su promoción del Santo Nombre de Jesús, lo que congregaba a multitudinarias audiencias.
San Junípero Serra: Misionero español del siglo XVIII, fundador de la red de misiones en la Alta California. Se le reconoce por su labor evangelizadora y la defensa de las comunidades indígenas.
PROVINCIAS FRANCISCANAS EN MÉXICO
Provincia de San Junípero Serra
Baja California Sur, Baja California Norte, Sonora y Sinaloa.
Provincia de San Pedro y San Pablo
Chihuahua, Michoacán, Guanajuato, Querétaro, Ciudad de México y El Paso Texas.
Provincia del Santo Evangelio
Cd. De México, Guerrero, Veracruz, Hidalgo, Tlaxcala, Puebla, Morelos y Oaxaca.
Provincia de los Santos Francisco y Santiago en México
Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila, Durango, Zacatecas, San Luis Potosí, Aguascalientes, Jalisco, Nayarit, Colima y Cd. De México.
Provincia de San Felipe de Jesús
Yucatán, Quintana Roo, Campeche, Tabasco y Chiapas.
Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 4 de octubre de 2026 No. 1631

