Lo que comenzó como una atrevida manifestación de fe en espacios urbanos se ha consolidado como una cruzada de masculinidad comprometida y devoción mariana en ocho países.

Por El Observador Redacción

Hace cinco años, en octubre de 2021, un reducido grupo de hombres decidió emprender una acción insólita en las plazas públicas: hincarse a rezar el Santo Rosario a la vista de todos. Venciendo la timidez y dejando de lado el prejuicio del qué dirán, la iniciativa buscaba responder al llamado laical de promover la devoción mariana de manera sistemática cada primer sábado de mes. Así vio la luz el movimiento conocido como Caballeros del Rosario.

Lo que inició como una pequeña semilla de fe hoy congrega a cerca de mil hombres en 80 localidades de la República Mexicana y mantiene presencia en más de 100 lugares a nivel internacional, abarcando naciones como Chile, Argentina, Estados Unidos, España, Colombia, Ecuador, Costa Rica y Venezuela.

Entre estos militantes se encuentra Sergio Eduardo Mendoza Rueda, un docente y abogado de 44 años, padre de familia y pilar fundamental del movimiento en el estado de Veracruz, quien se desempeña además como coordinador de fortalecimiento internacional y coordinador estatal.

Mendoza Rueda reflexiona sobre la evolución de la agrupación tras cinco años de labor incansable: “La verdad ha crecido el número de batallones en el país y fuera del país; también se han nutrido los grupos existentes. Uno de los batallones más grandes es el de Chihuahua, que actualmente reúne a 140 varones”.

El objetivo central de Caballeros del Rosario ha rebasado las meras cifras de asistencia. Desde sus inicios, la meta ha sido redefinir el rol del hombre contemporáneo en la vida eclesial y comunitaria. “La meta siempre ha sido lograr conciencia en los hombres y rescatar la masculinidad en la Iglesia”, explica Mendoza Rueda. Sobre los planes de expansión a nivel nacional e internacional, añade: “Queremos tener por lo menos un batallón en cada diócesis, pero lo ideal sería que en cada ciudad haya un batallón de Caballeros del Rosario”.

El camino institucional no ha estado exento de retos. Al mantener una postura de autonomía apostólica laica, el diálogo constante con la jerarquía eclesiástica ha sido una pieza clave en el asentamiento de los grupos. “No ha sido fácil, pero también es muy cierto que hay obispos muy marianos que nos abren las puertas de sus diócesis, y así se crece más rápido. Es un trabajo conjunto”, aclara el coordinador veracruzano.

Uno de los pilares más sólidos de esta propuesta es la vivencia de una “masculinidad positiva”, expresada a través de un compromiso tangible de servicio hacia la familia y la sociedad. Frente a la crisis de valores y la desorientación contemporánea, el movimiento plantea una vía de transformación personal que parte de la oración interior hacia el testimonio público.

“Es la congruencia y la misericordia de Dios la que actúa: es rezar, contemplar y actuar. El primer paso es acercarte a rezar y después ponernos en acción para cambiar y ser congruentes”, enfatiza Mendoza Rueda. A lo largo de estos cinco años, el movimiento ha visto frutos concretos en sus integrantes: “Hay testimonios de hermanos que nunca habían rezado y otros que tenían años alejados de la Iglesia. Hoy hay un profundo sentido de pertenencia”.

En el contexto sociopolítico actual, caracterizado por la polarización, Caballeros del Rosario ha establecido lineamientos estrictos para preservar la “pureza de intención”. El grupo evita categóricamente la vinculación con agendas o partidos políticos en las plazas públicas, centrándose exclusivamente en la fe y la oración.

Cuestionado sobre cómo preservan esta identidad, Mendoza señala: “Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. No apoyamos a ningún grupo político, pero no podemos ser apolíticos, ya que como católicos debemos ver por el bien común y la convivencia humana”.

Durante el mes de octubre, la devoción se ha intensificado. Los integrantes no solo se reunieron un sábado, sino que todos los sábados del mes estuvieron dedicados a esta práctica mariana. En estas jornadas se han sumado intenciones por el fin del aborto, la protección de la familia y se ha convocado de manera especial a los niños.

Como cierre de este quinto aniversario, la agrupación celebrará la “Gran Procesión del Rosario”, un evento simultáneo que busca hermanar a distintas ciudades de la República Mexicana en torno a la fe católica. La cita es el próximo domingo 25 de octubre de 2026, jornada en la que de forma simultánea se movilizarán contingentes en la Ciudad de México, Monterrey, Córdoba, Aguascalientes, Tuxtla Gutiérrez, Guadalajara, Chihuahua y León.

En la capital del país, la marcha partirá desde el Templo Expiatorio con dirección a la Plaza de Santo Domingo, donde culminará con el rezo solemne del Santo Rosario, bajo el lema que guía su labor: “A Cristo Rey por la Reina. Salve María”.

 

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 18 de octubre de 2026 No. 1632