El papa León XIV concedió un año de gracia con motivo del 50 aniversario de la dedicación de la Nueva Basílica de Guadalupe. Del 12 de octubre de 2026 al 12 de octubre de 2027, los fieles están invitados a peregrinar, reconciliarse con Dios y renovar su compromiso misionero. El cardenal Carlos Aguiar Retes llamó a seguir el ejemplo de María para anunciar a Jesucristo.

Por Miriam Apolinar

México inicia un año para volver la mirada a Dios, renovar la esperanza y redescubrir la misión que nace de la fe. Con la apertura de la Puerta Santa durante la tradicional Misa de las Rosas, este lunes 12 de octubre comenzó el Año Jubilar Guadalupano, concedido por el papa León XIV con motivo del 50 aniversario de la dedicación de la Nueva Basílica de Guadalupe.

El jubileo se prolongará hasta el 12 de octubre de 2027 y ofrece a los fieles una oportunidad especial para peregrinar al Tepeyac, fortalecer su vida espiritual y obtener la indulgencia plenaria, cumpliendo las disposiciones establecidas por la Iglesia.

Sin embargo, la celebración va más allá de una conmemoración histórica. En un país marcado por la violencia, el dolor de las familias, las desapariciones y las desigualdades, este tiempo jubilar plantea una invitación concreta: dejar que la fe en Cristo transforme la vida personal y se convierta en servicio, fraternidad y esperanza para los demás.

El anuncio de la concesión pontificia fue realizado en septiembre por el cardenal Carlos Aguiar Retes, arzobispo primado de México, quien informó que el jubileo fue concedido a través de la Penitenciaría Apostólica, organismo de la Santa Sede competente en materia de indulgencias.

Un aniversario que se convierte en camino de conversión

El 12 de octubre reúne acontecimientos significativos para la historia de la devoción guadalupana. En 1895 se realizó la Coronación Pontificia de la Virgen de Guadalupe y, en 1976, la sagrada imagen fue trasladada a la actual Basílica, cuya dedicación cumple 50 años en 2026. A estas conmemoraciones se suma el inicio del Año Jubilar Guadalupano, concedido por el papa León XIV como una oportunidad para renovar la fe, fortalecer la vida espiritual y reavivar la misión evangelizadora de la Iglesia en México.

La Nueva Basílica, proyectada por el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, fue construida para responder a las necesidades de un santuario que recibía un número creciente de peregrinos y que requería nuevas condiciones estructurales. Desde su apertura, el recinto se ha convertido en un punto de encuentro para millones de personas que acuden a encomendar a sus familias, agradecer favores recibidos y buscar consuelo ante las dificultades.

Cincuenta años después, el jubileo invita a mirar más allá de los muros del santuario. La pregunta fundamental no es únicamente qué representa la Basílica para México, sino qué puede renovar en el corazón de quienes acuden a ella.

La devoción a Santa María de Guadalupe, profundamente arraigada en la historia y la identidad del país, encuentra en este tiempo una oportunidad para renovar su sentido cristiano: acercarse a María para encontrarse con Jesús y asumir el compromiso de vivir y anunciar el Evangelio.

¿Qué significa el Año Jubilar Guadalupano?

En la Iglesia católica, un jubileo es un tiempo especial de gracia que llama a la conversión, la reconciliación con Dios y la renovación de la vida cristiana. La peregrinación, la oración y la celebración de los sacramentos son expresiones de ese camino espiritual.

Durante el Año Jubilar Guadalupano, los fieles podrán acudir con devoción a la Basílica para orar ante la imagen de Santa María de Guadalupe, participar en la Eucaristía y realizar su peregrinación como signo de fe.

La concesión pontificia contempla la posibilidad de obtener la indulgencia plenaria, que también puede ofrecerse por los fieles difuntos. Para ello, es necesario cumplir las condiciones establecidas por la Iglesia: confesión sacramental, comunión eucarística, oración por las intenciones del Santo Padre y profesión de fe mediante el Credo, además de la disposición interior de desapego del pecado, incluso venial.

Quienes no puedan trasladarse al Tepeyac deberán consultar las disposiciones oficiales para conocer las modalidades previstas y las celebraciones que puedan realizarse en sus comunidades.

El jubileo no consiste, por tanto, en cumplir un trámite religioso ni en acumular visitas a un santuario. Es una invitación a revisar la propia vida, buscar el perdón, recuperar la cercanía con Dios y hacer visible la fe mediante obras concretas de amor al prójimo.

León XIV: que la fe llegue a todos y se traduzca en caridad

Con motivo del aniversario, el papa León XIV hizo llegar un mensaje a los obispos, sacerdotes, personas consagradas y laicos reunidos en la celebración del 12 de octubre. El texto fue transmitido en nombre del Pontífice por el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado de la Santa Sede.

El mensaje subraya la profunda relación entre las raíces cristianas y la historia de México, al tiempo que invita a la Iglesia a renovar su impulso evangelizador.

«El Santo Padre los invita a conmemorar este aniversario unidos espiritualmente a María, “Madre del verdadero Dios por quien se vive”. Con gratitud y esperanza, recordando que las raíces cristianas están entrañablemente entrelazadas a la historia de ese país», señala el mensaje.

El Pontífice anima también a intensificar la misión evangelizadora para que lleguen a todos «la luz de la Palabra de Dios, el consuelo de los sacramentos, el auxilio de la oración» y la ayuda caritativa y fraterna a quienes más lo necesitan.

La exhortación sitúa el Año Jubilar Guadalupano ante una responsabilidad que va más allá de las celebraciones: anunciar a Cristo y acercarse a quienes sufren. La oración y la devoción adquieren toda su fuerza cuando conducen al encuentro con el otro, especialmente con quien vive en la pobreza, atraviesa una crisis familiar o necesita recuperar la esperanza.

En una sociedad herida por la violencia y la división, la fe está llamada a ser una fuente de reconciliación, solidaridad y defensa de la dignidad humana. Ese es uno de los desafíos que el jubileo plantea a los católicos mexicanos: que la devoción guadalupana no se quede en los santuarios, sino que llegue a los hogares, las calles y las comunidades.

Aguiar Retes: ser misioneros, siguiendo el ejemplo de María

Durante la homilía con motivo del 50 aniversario de la Nueva Basílica, el cardenal Carlos Aguiar Retes agradeció al papa León XIV la concesión de este tiempo jubilar e invitó a los fieles a vivirlo con espíritu misionero.

El arzobispo primado de México recordó que la presencia de María en el Tepeyac ha permitido que, generación tras generación, los mexicanos conozcan a Jesucristo. Por ello, insistió en que la devoción a la Virgen no termina en la veneración de su imagen, sino que conduce al encuentro con su Hijo y al compromiso de anunciar el Evangelio.

En la oración final de su homilía, el cardenal se dirigió a la Virgen de Guadalupe y destacó su deseo permanente de conducir a los creyentes hacia Jesús.

«Tu deseo permanente de seguir generación tras generación dándonos a conocer a tu Hijo Jesús para que nos convirtamos en sus enviados misioneros por todo el mundo», expresó.

La reflexión apunta al sentido más profundo del jubileo: recibir la fe también significa compartirla. Los peregrinos que llegan al Tepeyac están llamados a regresar a sus hogares y comunidades con el compromiso de vivir el Evangelio, tender la mano a quien lo necesita y convertirse en testigos de la esperanza cristiana.

Así, el Año Jubilar Guadalupano no solo recuerda cinco décadas de historia de la Nueva Basílica; propone renovar la misión de una Iglesia que busca llevar el mensaje de Cristo a todos, especialmente a quienes más necesitan escuchar una palabra de consuelo.

La Misa de las Rosas: el signo que conduce a Cristo

La apertura del jubileo tuvo lugar durante la tradicional Misa de las Rosas, que recuerda uno de los episodios centrales del acontecimiento guadalupano: la presentación de las flores que san Juan Diego recogió en el Tepeyac y llevó ante el obispo fray Juan de Zumárraga como señal de la petición de la Virgen.

Según el relato del Nican Mopohua, las rosas de Castilla aparecieron en un lugar y una época inesperados. Cuando Juan Diego abrió su tilma ante el obispo, las flores cayeron y quedó visible la imagen de Santa María de Guadalupe.

El episodio ocupa un lugar central en la tradición guadalupana y da nombre a esta celebración. Pero su significado no se agota en las flores ni en el prodigio: remite al encuentro de María con el pueblo y a su misión de conducirlo hacia Jesucristo.

Este año, la Misa de las Rosas adquiere una relevancia especial al enmarcar el inicio de un jubileo que se extenderá durante doce meses. La memoria del acontecimiento guadalupano se convierte así en una convocatoria a renovar la fe y a descubrir cómo puede dar frutos en la vida cotidiana.

Un año para que la esperanza se convierta en misión

A cincuenta años de la dedicación de la Nueva Basílica, el Año Jubilar Guadalupano recuerda que la historia de Santa María de Guadalupe continúa viva en la fe de millones de mexicanos. Pero también plantea una exigencia: que esa fe no se reduzca a una tradición heredada ni a una expresión de identidad, sino que se traduzca en una vida transformada por el Evangelio.

El mensaje de León XIV y el llamado del cardenal Aguiar Retes convergen en una misma dirección: acercarse a María para encontrarse con Cristo y convertirse en sus enviados. Peregrinar al Tepeyac será, para muchos, el comienzo de ese camino; vivir la caridad, buscar la reconciliación y acompañar a quienes sufren será la manera de continuarlo.

México comienza este jubileo mirando a la Morenita del Tepeyac, pero la invitación es a no quedarse mirando su imagen. Es volver a Cristo, salir al encuentro del hermano y llevar esperanza allí donde hoy hay dolor, violencia o abandono. Porque el mejor fruto del Año Jubilar Guadalupano no será solo la cantidad de peregrinos que lleguen a la Basílica, sino los corazones que, al encontrarse con Dios, decidan transformar su vida y ayudar a transformar la de México.

 

Imágenes y más información del Año Jubilar en: virgendeguadalupe.org.mx