¿Con qué criterios juzga la opinión pública las ideas de los intelectuales? En este artículo, el Padre Fernando Pascual cuestiona las diferencias de reacción ante el racismo y la defensa del aborto, y plantea la dignidad humana como eje de su reflexión.
Por P. Fernando Pascual
Los intelectuales hablan de muchos temas según sus intereses. Algunos, que tienen propuestas muy interesantes e incluso valiosas, al mismo tiempo promueven ideas injustas que merecen ser condenadas.
Así, un intelectual puede defender, justamente, los derechos históricos de una cultura, y al mismo tiempo adoptar planteamientos racistas, que deben ser condenados.
Otro intelectual destaca por su defensa de la paz y su fuerte oposición a la guerra, pero al mismo tiempo considera el aborto como un derecho humano fundamental.
Ocurre no pocas veces que la “opinión pública” suele condenar, con motivos válidos, a pensadores e intelectuales que defienden, simultáneamente, buenas ideas e ideas injustas, como el racismo. Lo que no suele hacer esa misma opinión pública es reaccionar de manera parecida con quienes unen, a propuestas valiosas, una extraña y contradictoria defensa del aborto.
Este curioso comportamiento selectivo de la opinión pública y de muchas personas se explica porque se piensa que el racismo es un mal sumamente grave, lo cual es cierto, al mismo tiempo que se sostiene que el aborto no sería tan malo, o que incluso sería bueno, lo cual es un error grave.
Solo podremos evitar este tipo de discriminaciones (racismo no, aborto sí) cuando abramos los ojos a la igual dignidad de todo ser humano, nacido o no nacido, de una raza o de otra.
Si superamos esas discriminaciones, sabremos reaccionar con firmeza ante aquellos intelectuales que mezclen lo bueno con lo malo, y promoveremos eficazmente a quienes, con una mirada más completa y sin discriminaciones, saben tutelar la belleza y la dignidad de cualquier existencia humana.

