Wikitólica cumple un año, estrena rediseño y supera los 5,000 artículos y las 400,000 visitas. El interés por la formación católica dice algo bueno de nuestro tiempo, pero también tiene un límite.
«Normas de las ofrendas de la Misa» es el artículo más leído de Wikitólica en su primer año. Le siguen «Vestidura monástica», «Alianza del Sinaí» e «Historia de la Iglesia en el siglo I». A primera vista no parecen temas para el gran público. Son, sin embargo, los más consultados.
Detrás de esas búsquedas hay una pregunta que no se resuelve con un titular: qué hace la Iglesia, por qué lo hace y cómo participa en ello un fiel. La enciclopedia católica en español que dirige el Dr. J. Valor cumple un año y ha estrenado un rediseño. Hoy reúne más de 5.000 artículos, más de 400,000 visitas desde su lanzamiento y lectores en más de 25 países, según sus estadísticas públicas. En un tiempo en que muchos dan por hecha la indiferencia religiosa, sigue habiendo hambre de doctrina, aunque muchas veces empiece por una curiosidad muy concreta.

Una biblioteca nueva
La nueva portada de Wikitólica, recién rediseñada por motivo de su aniversario, es limpia y ordenada. El catálogo se organiza por categorías; el índice alfabético permite llegar a cualquier voz; el buscador y las aplicaciones para Android y Windows acercan la consulta al móvil y al escritorio. También hay infografías, efemérides y mucho más. Todo ello acorta la distancia entre la pregunta y la respuesta.
El proyecto nació en octubre de 2025, a partir de un curso de formación publicado en 2021 con el imprimatur del Arzobispado de Valencia. Según explicó el Dr. J. Valor a ACI Prensa, la acogida fue tan buena que empezaron a llegar preguntas cada vez más concretas. De ahí surgió la enciclopedia. ForumLibertas la describió el pasado julio como un recurso «complementario, y no competitivo, con los medios católicos de información y opinión»: un lugar donde encontrar el sustrato doctrinal que permite entender la actualidad.
La enciclopedia está bajo el patrocinio de San Carlo Acutis, el adolescente milanés que catalogó milagros eucarísticos en internet y murió en 2006. Su ejemplo resume el propósito del proyecto: usar las herramientas de hoy para acercar la fe a quienes buscan, como él hizo con las suyas.
Lo que se busca
Hay una distancia entre lo que ocupa el debate público y lo que ocupa las búsquedas. Mientras el catolicismo aparece a menudo reducido a una posición moral o a una etiqueta política, los lectores de Wikitólica buscan liturgia, historia y tradición. Quieren saber qué se hace en el altar, cómo se vistió el monje, qué pactó Dios con Israel. A nuestro juicio, ese es el dato más valioso del aniversario.
Es un hambre de raíces, y también de trascendencia: antes de discutir sobre la Iglesia, quieren entenderla. El resto de la lista lo confirma. Junto a las normas litúrgicas y la vestidura monástica aparecen los Padres de la Iglesia, la Biblia de Jerusalén, el canon alejandrino y la Misa VIII De Angelis. Son los ladrillos de una casa que muchos quieren conocer por dentro.
Eso no convierte a Wikitólica en una obra oficial de la Iglesia. No depende de diócesis, congregaciones ni partidos políticos. Su valor está en la seriedad con que cita sus fuentes. El proyecto explica que cada entrada se apoya en documentos pontificios, actas conciliares, el Catecismo y el Código de Derecho Canónico. La enciclopedia remite constantemente al Magisterio.

La formación no es un lujo
Durante décadas, en amplias zonas de Occidente, la catequesis se concentró en los niños y dejó a los adultos con lo que recordaban de la primera comunión. El reciente documento «Venite ad me» del Dicasterio para la Doctrina de la Fe pide superar una pastoral centrada solo en la catequesis de los niños y adolescentes, y constata que la transmisión de la fe en la familia se ha interrumpido en muchas partes del mundo (nn. 38 y 42). La formación de los adultos se ha vuelto una necesidad pastoral.
Enseñar al que no sabe es una obra de misericordia espiritual (Catecismo, § 2447), y la formación de los adultos participa de ella. La Escritura no idealiza la ignorancia: «Mi pueblo perece por falta de conocimiento» (Os 4,6). Por eso un proyecto como Wikitólica es una buena noticia. Su utilidad está en poner al alcance de cualquiera lo que antes exigía una biblioteca o un profesor, aunque no resuelva el problema de fondo. Un catequista de pueblo, una madre que prepara a sus hijos, un joven que quiere entender una homilía: todos ganan un punto de partida.
La propia enciclopedia define la formación teológica como un proceso que «no se limita a la mera adquisición de conocimientos intelectuales» y que busca transformar a la persona en su totalidad. Esa definición es exacta, y marca el límite de lo que puede hacer una biblioteca.
El límite
La formación es necesaria, pero no es la meta. San Pablo lo escribió a los corintios con una dureza que no ha envejecido: «La ciencia hincha, pero la caridad edifica» (1 Cor 8,1). Santiago añade que los demonios también creen, y tiemblan (Sant 2,19). Son textos que ordenan el estudio a la caridad. Se puede conocer la doctrina y no amar a Dios, citar el Catecismo y no rezar, leer sobre la Eucaristía y no arrodillarse.
El riesgo no es nuevo. San Agustín llamó «curiosidad» a la concupiscencia de los ojos, el deseo de saber por saber, y la contó entre las tentaciones que todavía le combatían (Confesiones X, 35). Con internet, esa tentación se ha vuelto cotidiana: acumulamos artículos, vídeos y citas como quien atesora monedas. La información se confunde con la formación, y la formación con la conversión. La gracia no se descarga.
El propio director de Wikitólica lo ha dicho sin rodeos a ACI Prensa: «Todo conocimiento es vano sin una vida interior de oración, la práctica sacramental asidua y la integración en la vida parroquial, que son pilares fundamentales que el mundo digital nunca puede ofrecer». Es una frase lúcida en boca de quien dirige una enciclopedia. Reconoce el límite de su propia obra. Una biblioteca puede abrir la puerta; no puede hacer que el lector entre.
El Dicasterio lo recuerda con palabras de «Evangelii gaudium»: «Toda formación cristiana es ante todo la profundización del kerygma», del primer anuncio de que Cristo vive y salva (n. 83). La formación está ordenada al encuentro con Cristo, a la liturgia y a la caridad. Cuando se convierte en un fin, deja de alimentar la fe.

De la biblioteca al sagrario
El nuevo diseño y las aplicaciones son medios. Su acierto se mide por otra cosa: que ayuden a alguien a pasar de la pantalla al sagrario. Una enciclopedia puede explicar qué es la Misa, pero no puede celebrarla; puede describir la presencia real, pero no puede comulgar por nosotros.
El éxito de Wikitólica se verá también en catequistas que preparan mejor sus clases, en padres que responden a las preguntas de sus hijos, en católicos que después de leer una voz se confiesan o vuelven a la Misa. Esas cosas no salen en las estadísticas, pero son las que más importan.
El primer aniversario es una ocasión para agradecer el trabajo bien hecho y pedir que continúe. Sirve también para recordar que ninguna enciclopedia, por buena que sea, puede sustituir la vida cristiana. La fe se recibe en la Iglesia, se alimenta en los sacramentos y se prueba en la caridad. La doctrina ilumina ese camino; no lo recorre por nosotros.
Que el acceso sea más fácil es una buena noticia. La próxima vez que consultemos un artículo, llevemos la pregunta al sagrario. Allí está Aquel de quien habla la doctrina.

