Religiosas y mujeres laicas ocupan responsabilidades de alto nivel en la Iglesia católica. Los nombramientos de Montserrat Alvarado y Leidy Saray Montiel Montes destacan la participación femenina en la comunicación eclesial, una misión que tiene sus raíces en el Evangelio y en las primeras discípulas de Jesús.
Por Miriam Apolinar
La presencia de las mujeres en espacios de responsabilidad dentro de la Iglesia católica cobra relevancia con nuevos nombramientos en la Santa Sede y en las estructuras eclesiales de México. Religiosas y mujeres laicas, con preparación profesional, experiencia pastoral y trayectoria misionera, han sido llamadas a desempeñar funciones estratégicas en ámbitos como la evangelización, la comunicación, el desarrollo humano integral y la vida consagrada.
Estas designaciones permiten reconocer la aportación de las mujeres a la misión de la Iglesia y recordar que su participación no es algo reciente: desde los primeros tiempos del cristianismo, las mujeres han acompañado a Jesús, anunciado su Resurrección y contribuido a la transmisión de la fe.
María Magdalena y las mujeres que acompañaron a Jesús
La participación femenina en la vida de la Iglesia tiene sus raíces en el Evangelio. Durante su ministerio público, Jesús estuvo acompañado por mujeres que lo seguían, servían y colaboraban en su misión. Entre ellas destacan María Magdalena, Juana, Susana y otras discípulas que apoyaban con sus bienes a Jesús y a los Doce (Lc 8,1-3).
Uno de los testimonios más significativos es el de María Magdalena, reconocida por la tradición de la Iglesia como la apóstol de los apóstoles, debido a que fue la primera en anunciar a los discípulos la Resurrección de Cristo.
El Evangelio de san Juan relata que María Magdalena permaneció junto al sepulcro y, después de encontrarse con Jesús resucitado, recibió de Él la misión de comunicar a sus hermanos que estaba vivo: «He visto al Señor» (Jn 20,18).
También estuvieron presentes las mujeres que acompañaron a Jesús hasta la cruz y aquellas que acudieron al sepulcro al amanecer del primer día de la semana. Su fidelidad las convirtió en testigos fundamentales del acontecimiento central de la fe cristiana: la Resurrección.
Este testimonio evangélico recuerda que las mujeres han tenido un papel fundamental en la historia de la salvación y en la misión evangelizadora. A través de distintas vocaciones y carismas, han contribuido a la vida comunitaria, la educación, la caridad, la transmisión de la fe y el anuncio del Evangelio.
Montserrat Alvarado, una mexicana al frente de la comunicación del Vaticano
Entre los nombramientos recientes destaca el de María Montserrat Alvarado, periodista mexicana con ciudadanía estadounidense, quien asumió el 1 de noviembre de 2026 la prefectura del Dicasterio para la Comunicación, en sustitución de Paolo Ruffini.
Alvarado, quien anteriormente se desempeñó como presidenta y directora de operaciones de EWTN News, se convirtió en la primera mujer laica en dirigir este organismo de la Santa Sede.
Desde esta responsabilidad participa en la coordinación de importantes medios y plataformas de comunicación de la Iglesia, entre ellos Vatican News, Radio Vaticana, L’Osservatore Romano y Vatican Media.
Su designación representa un acontecimiento significativo para la participación de las mujeres laicas en las estructuras de gobierno de la Iglesia universal, particularmente en un ámbito fundamental para acercar el mensaje del Evangelio a las nuevas generaciones y a la sociedad contemporánea.
México incorpora a una mujer en la comunicación del Episcopado
En México, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) anunció el 3 de noviembre de 2026 el nombramiento de Leidy Saray Montiel Montes como nueva directora del Departamento de Comunicación y Prensa.
Licenciada en Ciencias de la Comunicación y Periodismo por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Montiel cuenta con experiencia en comunicación institucional y pastoral. Anteriormente estuvo al frente de la comunicación pastoral de la Arquidiócesis Primada de México, donde desarrolló estrategias de comunicación digital.
Entre los desafíos de su nueva encomienda se encuentra fortalecer la comunicación de la Iglesia mexicana, acercar el mensaje de los obispos a la sociedad y preparar la difusión de acontecimientos eclesiales relevantes, como la visita del papa León XIV a México, prevista para 2027.
Su nombramiento representa una oportunidad para fortalecer la comunicación eclesial, el diálogo con la sociedad y el anuncio del Evangelio en los nuevos espacios digitales.
Mujeres al frente de organismos de la Santa Sede
La presencia femenina en puestos de responsabilidad también se refleja en otros organismos vaticanos.
La hermana Alessandra Smerilli, religiosa salesiana y economista italiana, asumió la prefectura del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral. Desde esta responsabilidad participa en la conducción de un organismo dedicado a temas como la defensa de la dignidad humana, la migración, la justicia social, el cuidado de la creación y el desarrollo de los pueblos.
También destaca la hermana Simona Brambilla, misionera de la Consolata, quien desde enero de 2025 es prefecta del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica. Se convirtió en la primera mujer en dirigir un dicasterio de la Curia Romana.
Por su parte, la hermana Raffaella Petrini, de las Hermanas Franciscanas de la Eucaristía, preside desde marzo de 2025 la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano, convirtiéndose en la primera mujer en ocupar esta responsabilidad ejecutiva.
A estas designaciones se suma Nina Benedikta Krapić, religiosa croata nombrada vicedirectora de la Oficina de Prensa de la Santa Sede en febrero de 2026.
Una Iglesia que reconoce los dones y la misión de las mujeres
Estos nombramientos se enmarcan en el proceso de renovación de la Curia Romana impulsado por el papa Francisco mediante la constitución apostólica Praedicate Evangelium, que abrió mayores posibilidades para que hombres y mujeres laicos y consagrados puedan asumir responsabilidades de gobierno en distintos organismos vaticanos.
El papa León XIV ha dado continuidad a este camino, incorporando mujeres con preparación académica, experiencia pastoral, trayectoria misionera y conocimientos profesionales a espacios estratégicos de la Iglesia.
Más allá de los cargos y las responsabilidades institucionales, estas designaciones permiten reconocer la diversidad de carismas, vocaciones y servicios que las mujeres ofrecen a la comunidad eclesial.
La historia de María Magdalena y de las mujeres que siguieron a Jesús recuerda que el anuncio del Evangelio también fue confiado a las mujeres desde los primeros tiempos del cristianismo. Hoy, religiosas y fieles laicas continúan esa misión desde diferentes responsabilidades, poniendo sus talentos y vocaciones al servicio de una Iglesia llamada a evangelizar, acompañar y llevar esperanza al mundo.
Su presencia en estos espacios reafirma que la misión evangelizadora es responsabilidad de todo el Pueblo de Dios y que la participación de las mujeres, desde sus diferentes vocaciones y carismas, constituye una aportación fundamental para responder a los desafíos de la Iglesia en el mundo actual.

