Por José Luis Chávez Botello, Arzobispo de Antequera-Oaxaca |

En los últimos días la situación de miles de niños migrantes, principalmente de Centro América ha llamado la atención del mundo, ha puesto a la vista nuestra incoherencia e injusticia con leyes que no responden a su finalidad de promover la justicia ni mucho menos proteger la vida de toda persona, posturas que atropellan no solo los derechos de personas adultas sino de inocentes e indefensos como son los niños. Los niños migrantes ponen al descubierto los grandes vacíos de la legislación de nuestros países y nuestra insensibilidad; un fuerte llamado a la conciencia social.

“Estos niños salieron de sus países empujados por la miseria, la violencia o el deseo de reunirse con sus padres o algunos de sus familiares”; enfrentan toda clase de privaciones y peligros. Las causas de fondo de la emigración de niños de Guatemala, El Salvador, Honduras y México son la extrema pobreza, la violencia, el deseo de unirse con sus padres o familiares que ya residen en Estados Unidos. Son causas que reflejan no solo falta de fuentes de trabajo sino sobre todo la injusticia social; esta dramática situación nos compromete a todos a la solidaridad.

Ante estos hechos se impone la urgencia de acciones conjuntas de gobiernos de los países de origen de los niños, de padres de familia y de toda la sociedad; se impone ya una respuesta que afronte de manera integral las causas de fondo que generan migraciones, programas de desarrollo integral, fortalecimiento de la familia, de reconciliación y de paz social, de educación en valores y de reintegración para los que regresan. En este sentido son signo de esperanza hechos concretos:

1- La Declaración extraordinaria de Managua de la Conferencia Regional de Migración que comprende los países de Canadá, Estados Unidos, México, países de Centro América y el Caribe; en corresponsabilidad, estos países se han comprometido a implementar medidas integrales para erradicar las causas estructurales de la migración, crear programas de desarrollo social y económico en las comunidades de origen, luchar contra los grupos delictivos y mejorar las prácticas migratorias.

2- Es positivo que México haya implementado la Coordinación para la Atención Integral de la Migración en la Frontera Sur y la creación de los Centros de Atención Integral al Tránsito Fronterizo para facilitar la internación segura de personas y evitar los problemas originados en la zona;

3- La reciente Declaración conjunta de los Obispos de Estados Unidos, Guatemala, El Salvador, honduras y México; aseguran su oración, solidaridad y compromiso activo; cfr. sitio oficial de la Arquidiócesis: http://www.arquioax.org; 

4- El Coloquio Internacional sobre Migración y Desarrollo organizado por la Secretaría de Relaciones Exteriores y la Santa Sede.

A través de los años, la Iglesia siempre ha defendido la vida y los derechos de toda persona; sus acciones son variadas a diferentes niveles: la doctrina social, presencia en situaciones difíciles y hasta extremas, centros de atención a migrantes. Ante el drama humanitario de estos niños y de tantos migrantes expresa su disponibilidad para colaborar a fin de que los acuerdos de la Declaración de  Managua sean una realidad.