Más de 1400 muertos y casi 2500 infectados son las últimas cifras de la epidemia de ébola en África Occidental. El número de afectados por el brote continuará aumentando, pero “cuando los medios dejen de hablar del ébola, los niños seguirán siendo huérfanos y por eso hay que atenderlos”, añade el misionero Jorge Crisafulli, Inspector salesiano para los países de habla inglesa del África Occidental. Hoy, los misioneros salesianos en la zona se centran en dos prioridades: la prevención y la atención a los niños huérfanos.

La población de los países afectados por el ébola, especialmente Sierra Leona y Liberia, está viviendo este brote con mucho miedo y nerviosismo, en muchos casos incluso pánico. “La policía y los militares están haciendo inspecciones casa por casa y si encuentran algún caso lo llevan a un centro para mantenerlos en cuarentena, ya que los enfermos tienen miedo a ir a los hospitales y centros de salud porque piensan que enfermeras y doctores están infectados”, cuentan los misioneros salesianos en Sierra Leona.

Una vez más, los menores están siendo los más afectados por esta epidemia. “Las familias están muy asustadas y piensan que los chavales pueden seguir contagiando a otros miembros de la familia y de la comunidad”, comenta Lothar Wagner, salesiano y director del centro Don Bosco Fambul en Freetown.

En algunas áreas, además, “hay una fuerte creencia en la brujería y eso hace que el regreso de estos jóvenes y niños sea casi imposible”, asegura Sergej Goman. Las familias les rechazan y les prohíben la entrada en el hogar. Para los niños y jóvenes que lo sufren, la experiencia es muy traumática.

Muchos niños han perdido a sus padres y algunos jóvenes que han conseguido superar la enfermedad no pueden volver a sus casas.

“Estos menores se quedan en la calle a pesar de que necesitan cuidados especiales y el cariño de sus familias. No podemos permitirlo”, recalca el padre Lothar. Por ello, Don Bosco Fambul ha abierto un centro de intervención de crisis donde da atención a los jóvenes y niños que están sufriendo las consecuencias del ébola, bien porque han pasado la enfermedad o bien porque han perdido a sus familiares, y también trabajamos con las familias para que no se produzca el rechazo. “No tenemos grandes recursos, pero hacemos todo lo que podemos”, finaliza el misionero.

Información de misionessalesianas.org