Por Leo García- Ayala |

“¿Para qué usas el Facebook?” Fue la pregunta que nos planteó el coordinador del grupo juvenil, durante una dinámica en la reunión semanal. Cada uno de los participantes fue diciendo la utilidad que le ha encontrado a esa famosa red social: “Para hacer amigos”, “para comunicarme con mis familiares que no están cerca de mí”, “para cotorrear”, “para no estar solo”, “para conocer lugares”, “para compartir”… Así se fueron desgranando las respuestas como si de una letanía se tratara.

Nuestro coordinador, además de resaltar la importancia de la comunicación, dijo algo que de alguna forma ya sabemos: que somos la generación digital, la generación de las redes sociales. Nos dijo que pocos son los jóvenes (entre 14 y 25 años) que no participan en alguna de estas redes: “Todo lo que nos pasa, el amor y el desamor, las alegrías, las tristezas, las frustraciones, ¡todo! se comenta en las redes”.

Mercado de trivialidades

En la semana, picado de curiosidad, me puse a revisar los “muros” del face de mis amigos, para ver qué es lo que suelen escribir. Descubrí que somos verdaderamente sensibles y comunicativos, que vivimos a “flor de piel” y nos gusta exponernos ante los ojos de los demás, pero, sobre todo,  nos encanta echar una mirada a las vidas ajenas.

Otra cosa que descubrí y me dio qué pensar, es que amamos las trivialidades: al menos entre mis amigos, son poco los temas serios que podemos tratar; y sin embargo, cualquier cosa que publicamos en el face de inmediato es comentado.

En el grupo juvenil platiqué estos descubrimientos y hubo algunos comentarios: unos restando importancia al hecho, otros ni siquiera tuvieron la capacidad de asombrarse con ello; pero alguien recordó, a propósito del poder de convocatoria que tiene la internet, el triste episodio que ocurrió en Querétaro, cuando un chavo resentido con algunos emos alborotó a sus amigos, por medio de un correo electrónico, para agredir a chavos de esa tribu urbana que se reunían en el centro de la ciudad. Lo demás es historia conocida.

El bien, enredado

Entre las reflexiones que poco a poco se fueron dando, nuestro asesor nos invitó a soñar: “¿Se imaginan lo que podríamos desencadenar si las redes sociales fueran usadas para promover el bien?”. La provocación surtió efecto. Mis compañeros y yo externamos algunas posibilidades: “Tal vez para solidarizarnos con alguna causa” (¿qué tal la crisis de alimentos entre los tarahumaras); “para pedir justicia” (¿recuerdan el caso Jacinta también en Querétaro?); “promover los derechos humanos…”

Según el periodista Gilberto Hernández, en su blog “Desde la azotea” (www.gillher.wordpress.com) esta práctica de solidarizar con causas justas o de hacer presión sobre actores políticos, económicos o sociales, a través de la Internet (correos, redes sociales, blogs…) se conoce como “ciber activismo” y tiene muchas posibilidades de ejercer influencia. Numerosas han sido las veces que situaciones, al parecer insalvables, cambiaron para favorecer la justicia y el derecho de personas que no podían defenderse por sí mismas.

El comunicador comenta el caso de la indígena Jacinta, que puso en evidencia las anomalías del sistema judicial en México y cómo la presión de activistas de los derechos humanos, ejercida a través de distintos medios, entre ellos las redes sociales, favoreció que la indígena otomí fuera puesta en libertad. Y como este hay muchos casos más.

¿Cómo iniciarse en el ciber activismo?

El periodista sugiere empezar por apoyar iniciativas de organizaciones ya reconocidas en el ámbito de los derechos humanos. Lo más común es adherirse a peticiones públicas, llenando formatos de correos electrónicos que se envían a las personas que tienen el poder de tomar decisiones y hacer justicia. Desde luego, antes de firmar para apoyar algo, tendríamos que enterarnos bien de los asuntos que estas organizaciones han tomado en sus manos y evaluarlos con criterio cristiano, en nuestro caso.

Un resumen de esas situaciones problemáticas que atentan contra la justicia y unos links (ligas) para obtener mayor información se pueden colocar en los muros del Face para que nuestros amigos conozcan, apoyen y difundan. ¡Esa sería una buena manera de darle utilidad a las redes sociales!