El Papa Francisco señaló este lunes, en el vuelo de regreso a Italia, después de su visita pastoral a Corea, que la causa de Monseñor Oscar Arnulfo Romero, quien fuera arzobispo de San Salvador y fuera asesinado en 1980, ya no está bloqueada y ahora «los postuladores deben moverse, porque ya no hay impedimentos».

El Santo Padre respondió así a la pregunta que le plantearon los periodista sobre la la beatificación del arzobispo salvadoreño Romero:

«La causa estaba bloqueada, se decía que por prudencia, en la Congregación de la Doctrina de la Fe. Ahora ya no. Pasó a la Congregación para los santos y sigue el camino normal de un proceso; depende de cómo se muevan los postuladores. Es muy importante hacerlo de prisa».

Francisco dijo que es importante que «se aclare cuando hay un martirio ‘in odium fidei’, por confesar el Credo o por hacer las obras que Jesús nos manda con el prójimo. Este es un trabajo de teólogos, que lo están estudiando».

El Papa señaló que «detrás de Romero está Rutilio Grande y hay otros. Otros que fueron asesinados que no tienen la misma altura de Romero; hay que distinguir teológicamente todo esto. Para mí, Romero es un hombre de Dios. Se debe continuar el proceso, el Señor debe dar uno de sus signos; si lo quiere hacer, lo hará», puntualizó.