Por Misiones salesianas |

Miles de niños y niñas en África son maltratados y asesinados acusados de brujería. Menores inquietos, inteligentes, discapacitados, enfermos… a los que se les culpa de alguna mala noticia en la familia, en la comunidad o de alguna muerte. Los acusan de ser brujos y los maltratan hasta que reconocen que lo son, o quedan mutilados o mueren tras beber un veneno o meter las manos en agua hirviendo para saber si superan la prueba de ser brujos.

Para dar a conocer la realidad de los niños acusados de brujería, MISIONES SALESIANAS presentó esta semana la campaña Yo no soy bruja. Sensibilizar a las familias, a la sociedad, a los gobiernos y a la comunidad internacional es nuestro propósito, porque los agresores no pueden quedar impunes.

Sólo durante el año pasado, casi mil menores fueron acusados de brujería en la región de Kara (Togo), según la dirección regional de Acción Social. Estas acusaciones nada tienen que ver con la tradición ancestral de que los brujos eran ancianos a los que se temía y respetaba porque se les pedía consejo y hechizos para la vida diaria. Las acusaciones de brujería actuales conllevan que se les imputa la utilización de poderes para hacer el mal, llevar una enfermedad o la muerte.

Los acusados de brujería son niños y niñas a los que se les suponen poderes especiales para causar dolor, que ‘pueden’ transformarse en animales y son estigmatizados por pensar que comen carne humana y beben sangre.

Georgette es una niña acusada de brujería que hoy vive en el Hogar Don Bosco de Kara (Togo). Su madrastra la acusó de ser bruja y le metió las manos en agua hirviendo. “Si no pasaba nada es que era bruja, pero pasó y mis manos están marcadas de por vida”, explica la joven.

Rosalie, otra menor, tuvo más suerte. El curandero decidió que para librarse del diablotenía que beber una poción. Si moría era bruja, si no, inocente. Los hechos llegaron a oídos de los misioneros salesianos, que lograron rescatarla y llevarla al Hogar Don Bosco, donde ahora está recuperando su vida y labrándose un futuro: “Si hubiera bebido el veneno habría muerto”, aseguran los misioneros salesianos.

Las causas de esta realidad se pueden agrupar en tres categorías:

  • Relacionadas con la pobreza y la enfermedad, que son los principales motivos de este fenómeno.
  • Relacionadas con nacimientos anomarles: partos complicados, niños que nacen al revés, con el cordón umbilical alrededor del cuelo, partos múltiples…
  • Relacionadas con discapacidades o diferencias físicas, como los niños albinos o los menores con alguna deficiencia física o psíquica.

En todos estos casos, los niños reciben este tipo de acusaciones y son maltratados. Muchos de ellos son abandonados al nacer e incluso asesinados por estos motivos.