Misiones salesianas |

En la ciudad filipina de Makati, dentro del complejo de la parroquia salesiana San Juan Bosco existe un centro llamado PUGAD, que en la lengua local se traduce como nido, pero que al mismo tiempo es el acrónimo de Parish Urchins Gathered At Don Bosco, que, tras los tifones que azotaron el país, se ha convertido en un referente para los jóvenes más desfavorecidos.

PUGAD es un hogar para jóvenes de todo el país con antecedentes penales, migrantes pobres y necesitados de edades comprendidas entre los 17 y los 24 años. Actualmente la mayoría son víctimas de los tifones que golpearon Filipinas y que han sido seleccionados y enviados a la obra salesiana a través de  organizaciones religiosas y civiles que se ocupan de los jóvenes en riesgo, pobres y necesitados. Estos jóvenes son los que más dificultades tienen para encontrar apoyo en los diversos proyectos sociales que se han puesto en marcha en el país tras la crisis sufrida en Filipinas por el tifón Haiyán, pues tienen antecedentes.

Sin embargo, ellos son los que más necesitan apoyo y atención, ya que son más vulnerables a caer en las redes de la delincuencia organizada, el tráfico de drogas o el tráfico de personas, la explotación sexual, el trabajo infantil o grupos armados que los quieren como jóvenes combatientes.

Los misioneros salesianos decidieron tomar partido en la defensa de sus derechos y garantías sociales y les dieron cabida en el PUGAD, un centro que ha tenido que ampliar su oferta y su capacidad para mejorar la calidad de vida de sus beneficiarios a través de una formación integral:

  • Programas de estudio para jóvenes adultos; becas para estudiantes; seminarios profesionales; talleres; cursos acreditados para técnicos electricistas, soldadores, mecánicos y reparadores, técnicos de aire acondicionado y refrigeradores, informáticos; cursos en las disciplinas de hostelería, ganadería y horticultura.
  • Programas de formación profesional: el Pugad tiene previsto abrir dentro de cuatro años sus propias escuelas técnicas en Panadería, Cocina y Agricultura.
  • Formación espiritual y en valores como la honestidad, la lealtad, la justicia el esfuerzo… Así como formación religiosa, catecismo, celebraciones litúrgicas…
  • Actividades deportivas, excursiones, viajes educativos, actividades sociales.

A través de este programa integral los jóvenes se forman y se preparan para salir de la pobreza y convertirse en agentes de desarrollo en sus familias y comunidades.