MISIONES SALESIANAS |

El acceso al agua potable cambia la vida de las comunidades. La construcción de un simple pozo hace que la salud de las personas mejore, la producción agrícola aumente y la calidad de vida de las familias sea mayor, sobre todo la de niñas y mujeres. Los misioneros salesianos lo saben y, por ello, han comenzado un proyecto de construcción de pozos en una de las regiones más pobres de Etiopía.

Cerca de 14 millones de personas en Etiopía están en riesgo por falta de alimentos y más de 10 millones necesitan ayuda humanitaria urgente, según Naciones Unidas. Este país del Cuerno de África ha sufrido diversas hambrunas y algunas de sus regiones, como la deTigray, donde trabajan los misioneros salesianos, sufre hambre crónica. Este año, además, hay que añadir un periodo de sequía. Para tratar de paliar esta situación, los misioneros se han puesto manos a la obra para construir pozos y mejorar los saneamientos.

La construcción de los pozos se hará con técnicas compatibles con las tradiciones, las prácticas y las costumbres de la región. Además, se utilizarán recursos de la zona para tratar que la economía de la zona se mueva. Las propias comunidades serán responsables de la gestión del agua para fortalecer la participación y el desarrollo de la propia comunidad.

Un pueblo, un pozo, una escuela

Los pozos darán agua para consumo familiar y también para la agricultura, primer recurso de subsistencia para las familias de la zona. Hasta ahora los niños y las mujeres eran los encargados de ir a por agua a pozos lejanos. Muchos de los menores no podían acudir a la escuela ni tenían tiempo para jugar. A partir de la construcción de los pozos, su vida cambiará para mejor. Ya no tendrán que andar kilómetros y podrán asistir a las clases.