El cuidado de la naturaleza fue uno de los temas abordados en la 54ª Asamblea General de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil, CNBB, que se lleva a cabo del 6 al 15 de abril de 2016, en Aparecida, São Paulo, Brasil. “Cuidar el planeta es una cuestión religiosa y ética. La Iglesia debe ocuparse de eso, tiene la misión de ayudar al pueblo a entender esa realidad” afirmó el presidente de la Comisión Episcopal para la Amazonía, cardenal Cláudio Hummes.

El cardenal recordó el papel de la Iglesia frente a la crisis climática y ambiental por la cual pasa el planeta, y centró su preocupación por el aumento de la temperatura global y el lanzamiento de gas carbónico a la naturaleza. “Si el clima del planeta sube, hasta el fin de este siglo, hasta 1,5º, ya estamos en el limite hasta donde comienza a ser irreversible. No se salvó aún el planeta, pero se salvó la posibilidad de salvarlo. Este siglo será decisivo para salvar el planeta”, señaló.

Sobre la acción de la Iglesia en la Amazonía, el presidente de la Comisión Episcopal dice que en sus visitas a la región ha encontrado comunidades vivas. Resaltó que para la misión se lleve a cabo en estas regiones es necesario que la Iglesia sea también indígena, lo que significa devolver a los indígenas el protagonismo de su historia religiosa, con la formación de sacerdotes y obispos indígenas.

Finalmente, el cardenal Hummes denunció la situación de pobreza y abandono que viven los habitantes de la región de la Isla de Marajó, en Pará. Sin inversiones del poder público y fuentes de ingreso, la explotación sexual infantil gana espacio motivada por dos factores: “La pobreza: esas niñas buscan comida, un poco de dinero y muchas hasta con el consentimiento de la propia familia porque no tienen que comer, de lo que sobreviven; y de otro lado, la impunidad total, no existe ninguna vigilancia policial. La policía dice ‘no tenemos gente, no tenemos barco, no tenemos combustible. No podemos movernos'”, denunció.