Por Francisco Xavier SÁNCHEZ |

Hace seis años comencé con la publicación de éste blog “Heme aquí” con la finalidad de publicar semanalmente (los lunes) pequeños artículos sobre diversos temas: religión, cultura, política, etc. Con la finalidad de manifestar mi punto de vista cono sacerdote y como filósofo sobre diversos tópicos de la vida nacional, internacional e incluso de mi propia vida.

Ya tiene dos meses que escribí mi último articulo narrando la experiencia de haber estado en la misa celebrada por el Papa Francisco en Ecatepec, Estado de México (14 de Febrero 2016). Desde entonces por diversas razones, que ahora explicaré brevemente, no había vuelto a retomar la pluma (o más bien el teclado) para expresarme nuevamente en éste medio.

La razón principal ha sido el exceso de trabajo. En la Universidad donde colaboro he tenido muchas actividades: clases, reportes, conferencias, coordinar libros, etc., que me han mantenido demasiado ocupado. Todo esto me ha provocado un gran estrés que me ha llevado a consultar a un “especialista” (en términos coloquiales se diría a “un loquero”). El Doctor me ha diagnosticado “Ansiedad generalizada”. Desde hace un mes estoy tomando unos antidepresivos que creo me están ayudando. Me encomiendo a sus oraciones.

Entre las últimas cosas realmente importantes que he realizado está el haber pasado la Semana Santa en una comunidad indígena maya de Guatemala. En la zona de San Luis Petén, en Guatemala, donde trabaja mi amigo el misionero comboniano P. Filomeno Ceja, que en éste año también está cumpliendo XXV años sacerdotales.

Pasé 8 días viviendo en una comunidad muy pobre llamada “La Balsa”. La mayoría de la gente habla maya y es necesaria la mediación del interprete. Gente muy buena y demasiado pobre. Yo me pregunto ¿Cómo es posible que siendo descendientes de una gran civilización, los Mayas, vivan ahora en condiciones de tanta pobreza? Todo esto se entiende a partir de la historia. Una larga historia de explotación y de marginación a los indígenas, primero por los españoles y luego por los mismos guatemaltecos. No hay que olvidar que el General y dictador Ríos Montt es el causante de haber mandado a asesinar a miles de indígenas guatemaltecos. Fue el gran obispo guatemalteco Mons. Juan Gerardi, quien se ocupó de investigar las violaciones a los Derechos Humanos durante los años de la dictadura, y por esa misma razón fue asesinado en 1998. Que la sangre de su martirio sea semilla de libertad para el pueblo guatemalteco.