Por Carlos GARFIAS MERLOS, Arzobispo de Acapulco |

os medios de comunicación, tanto en Acapulco como en todo México, representan grandes oportunidades para transmitir buenas noticias y para promover en nuestra sociedad: La unidad, el diálogo, el perdón y la reconciliación. Así pues, la comunicación tiene que ser una herramienta que sirva para promover el encuentro entre las personas, entre todos los miembros de la sociedad y entre los pueblos.

Sin embargo, hay medios de comunicación social que incrementan en la población la percepción de inseguridad y la cultura de la violencia. La transmisión de contenidos violentos, que recurre al sensacionalismo sangriento, que narra con lujo de detalles las acciones criminales; que repite, una y otra vez, los modos de operar de los delincuentes, sus mecanismos de tortura o eliminación de las víctimas; genera en la sociedad miedo y desconfianza, con lo que afecta la convivencia social y daña el tejido social.

Los medios de comunicación tampoco ayudan a la construcción de la paz, cuando informan, sin tener el más mínimo pudor o respeto para su auditorio, para las víctimas o para sus familiares y sin medir el impacto social o comunitario.

Hago un llamado a todos los que colaboran en los medios de comunicación, para que se sumen a la Construcción de la Paz, pues tienen un papel fundamental y trascendental en este camino, ya que pueden ser artífices tanto de la paz como de la guerra. Ayúdennos a que la gente tome medidas precautorias y de previsión, y no pierda la esperanza. Todos los medios de comunicación pueden ayudar a crear condiciones para que la sociedad se tranquilice en situaciones tan dramáticas como las que hemos vivido recientemente y busque colaborar en la construcción de la paz.

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