AGENDA INTERNACIONAL | Por Georg EICKHOFF

Ronald de la Rosa tiene 55 años y un Doctorado en Administración para el Desarrollo. Es el Jefe de la Policía Nacional de Filipinas. Desde hace más de treinta años, trabaja al lado de su íntimo amigo Rodrigo Duterte quien asumió, hace ocho meses, el poder como Presidente de Filipinas.

Desde entonces, bajo la protección del Presidente, las fuerzas policiales han cometido, según informes de Amnistía Internacional, más de 7,000 asesinatos extrajudiciales contra supuestos narcotraficantes. “Bato”, la Piedra, este es el apodo de Ronald de la Rosa. Hay un video juego con este nombre.

Al Presidente Duterte le gusta hablar contundentemente contra el crimen. A veces tiene que retractarse, después de alguna expresión exagerada. Así fue cuando se comparó a sí mismo con Adolfo Hitler quien, según él, había limpiado su país matando a millones. Proceder que se tomaba como ejemplo personal, antes de retractarse.

Hay senadores filipinos que piensan que Duterte debería ser sometido al impeachment [NdeR: proceso de destitución]. Pero están muy lejos de reunir los votos necesarios para ello. Sin embargo, según los legisladores, el hecho de que Duterte haya admitido haber participado personalmente en asesinatos extrajudiciales ameritaría una investigación en su contra.

Después, de afirmar, en diciembre, que él mismo había arrojado policías corruptos desde un helicóptero al mar, el Presidente se retractó también de estas palabras. Dijo que no tiene un helicóptero para ejecutar semejante acto.

Ronald de la Rosa, la Piedra, describe su relación simbiótica con su jefe, el Presidente. Entre risas, contó a periodistas de CNN que se comunica por telepatía con Duterte.

Cuando éste era todavía alcalde de Davao, ya cooperaban diariamente en su combate al crimen. El método era sencillo. Bajo el mando de “Bato”, quien en aquella época ya ostentaba este apodo, la policía llamaba a la puerta de personas señaladas por sus vecinos como narcotraficantes. La policía “invitaba” a los sospechosos a dejar este negocio. Al no seguir la sugerencia, los hombres engrosaban pronto la lista de abatidos en acciones de la policía local.

Bajo la protección del Presidente, Bato dice aplicar el mismo esquema a escala nacional. “Si al cumplir tu deber, tienes que matar a mil, yo te voy a proteger”, dijo el Presidente a la hora de juramentar a su amigo como jefe de la Policía Nacional.

Bato afirma que solamente su confesor sabe a cuántos mató. Como padre de familia y católico se confiesa a menudo, a veces bajo lágrimas. “No soy un asesino de sangre fría”, dice Bato, la Piedra.