ESPECIAL | FRANCISCO, 5 AÑOS DE PONTIFICADO |

Por Fernando PASCUAL |

El Beato Pablo VI fue el primer Papa de los tiempos modernos que salió de Italia para visitar las comunidades católicas de diversos lugares del planeta. Con San Juan Pablo II esta dimensión del Papado se hizo algo mucho más marcada, y así ha continuado durante los pontificados de Benedicto XVI y de Francisco.

En los cinco primeros años como Papa, Francisco ha realizado 22 viajes internacionales y 17 viajes a diversas localidades de Italia. Si se tiene presente que Jorge Mario Bergoglio fue elegido como obispo de Roma el 13 de marzo de 2013 con 76 años de edad, resulta patente el notable esfuerzo que supone emprender esos viajes.

Lo primero que destaca, desde el inicio, es el interés del Papa por los refugiados, lo cual quedó plasmado en su primera salida de Roma a la isla de Lampedusa, Italia (8 de julio de 2013), lugar de acogida de miles de personas en su camino desde los puertos del norte de África hacia las cosas europeas. La isla se ha convertido en emblema de un drama humano de proporciones enormes, sobre todo por la cantidad de personas que han muerto a lo largo de los últimos años en diversos naufragios en el Mar Mediterráneo.

Lo segundo que destaca en el elenco de viajes es que han sido más los viajes al extranjero que los viajes a Italia (no se cuentan los realizados a parroquias o diversos lugares de la ciudad de Roma). Ello da a entender una orientación internacional de la Iglesia, que podría plasmarse en una expresión que tanto gusta al Papa: la de una Iglesia “en salida”.

En cuanto a una visión de conjunto de los viajes internacionales, podemos señalar la presencia de lugares que podrían ser considerados como poco relevantes, como “periferias” (otra palabra que describe el pontificado de Francisco). Entre esos viajes “periféricos”, destacan los realizados a las ciudades de Sarajevo (Bosnia y Herzegovina, en 2015), Tirana (Albania, en 2014), isla de Lesbos (Grecia, en 2016, con especial atención al tema de los prófugos e inmigrantes que llegan a esa isla).

Otros viajes se caracterizan por visitar territorios que han sufrido o sufren tensiones y conflictos graves, y que necesitan ayuda para la reconciliación y la paz. Podemos recordar en ese sentido los viajes a Cuba, Sri Lanka y República Centroafricana (2015), Armenia, Georgia y Azerbaiyán (2016), Colombia, Myanmar y Bangladés (2017).

Ocupan un puesto particular, desde la herencia de Juan Pablo II, los viajes con motivo de las Jornadas Mundiales de la Juventud. En concreto, el realizado el primer año del Papado de Francisco a Río de Janeiro (julio de 2013), y el sucesivo a Cracovia (julio de 2016). A estos viajes podemos unir los que tienen por objeto conmemoraciones especiales, como el centenario de las apariciones de Fátima (mayo de 2017), o el recuerdo de la reforma luterana (con las actividades organizadas en Suecia en 2016).

En el cuadro de conjunto, un buen número de viajes se explican como apoyo a las comunidades católicas, a veces también con motivo de algún evento particular. En el elenco podemos recordar los viajes a Filipinas (enero de 2015), Ecuador, Bolivia y Paraguay (julio de 2015), Estados Unidos, Kenia y Uganda (septiembre y noviembre de 2015), México (febrero de 2016), Colombia (septiembre de 2017, ya mencionado), Chile y Perú (enero de 2018).

Algunos de los viajes ya recordados se pueden incluir también en otra categoría: la de países con minorías católicas en los que el Papa aprovechó para promover un concreto diálogo entre las religiones. Tales serían los viajes a Turquía (noviembre de 2014, si bien ese viaje tuvo un marcado matiz de diálogo con el Patriarcado de Constantinopla), Egipto (abril de 2017), y el realizado a Myanmar y Bangladés (noviembre-diciembre 2017).

Por lo que se refiere a la peregrinación a Tierra Santa (Jordania, Israel y Autoridad Palestina) de mayo de 2014, podríamos decir que estaba revestido de un profundo significado espiritual, no solo por lo que los lugares significan para los cristianos, sino por la necesidad de paz que sienten las poblaciones que viven en aquella zona tan querida por diversas tradiciones religiosas.

 

Habría que señalar dos viajes que tenían una dimensión marcadamente social, por el hecho de que el Papa pronunciara importantes discursos ante organismos internacionales. El primero tuvo lugar durante una breve estancia en Estrasburgo (25 de noviembre de 2014), lo que permitió al Papa Francisco dirigir su palabra la Parlamento europeo. El segundo estaba enmarcado en el viaje a los Estados Unidos, al visitar y pronunciar un discurso a la Asamblea general de las Naciones Unidas en Nueva York (25 de septiembre de 2015).

Tener presente el elenco de los viajes, sus destinaciones y sus tipologías sirve para entender claves expresadas por Francisco para su pontificado, algunas de las cuales han sido señaladas en las líneas que preceden: una Iglesia en salida, una Iglesia que va a las periferias, una Iglesia que construye puentes de diálogo, una Iglesia “memoriosa” de sus orígenes, una Iglesia que lleva en su corazón un fuego misionero que surge desde el encuentro personal y comunitario con Cristo Salvador.