Nació en Sevilla, España, probablemente el 24 de agosto de 1484.

Su padre, Pedro de  las Casas, fue un mercader que participó como militar en el segundo o tercer viaje de Cristóbal Colón a América. Pedro regresó a España en 1499, llevando a un esclavo indígena para su servicio; pero en 1500, por orden de Isabel la Católica, fue obligado a devolver al americano a su lugar de origen.

Se embarcó en 1502 por primera vez hacia el Nuevo Mundo, en compañía de su padre. Bartolomé contó que lo hacía para «desechar de sí la pobreza».

Como militar participó de 1503 a 1505 en diversas expediciones de la conquista, y recibió  una encomienda* de indígenas como pago por sus servicios.

Regresó a España en 1506, y fue ordenado sacerdote en Roma al año siguiente.

Por segunda vez viajó a América, en 1508, y se le nombró capellán de la isla de Cuba, además de volver a recibir indígenas en encomienda.

Los dominicos  recién llegados a la isla La Española provocaron en él la conversión, que lo hizo sumarse a su lucha en defensa de los nativos. En 1514 Bartolomé renunció públicamente a su  encomienda.

Fue nombrado en 1516 «protector de indios» por el cardenal Jiménez de Cisneros.

Carlos V le concedió entre 1520-1521 una porción de costa venezolana para que emprendiera experimentos de colonización pacífica, sin intervención de soldados; pero el experimento fracasó porque los indígenas de la región estaban en guerra con los españoles. Regresó entones a La Española.

Se hizo fraile dominico en 1523, dedicándose a estudiar filosofía y teología.

Salió de su retiro monástico en 1529, comenzando una fase de intensa actividad política.

Logró colonizar pacíficamente, en 1536, la región de Tezulutlán, en Guatemala, por medio de la persuasión y el diálogo, y escribió entonces el tratado De cómo atraer a los indios a la verdadera religión.

Presentó en 1542 al rey Carlos V su manuscrito de la Brevísima relación de la destrucción de las Indias.

Obispo de Chiapas a partir de 1544, publicó un Confesionario donde prohibió a los sacerdotes de su diócesis absolver a quienes tuviesen encomiendas de indígenas.

Renunció al obispado en 1547 y regresó a España, donde impidió la publicación del Tratado de las justas causas de la guerra contra los indios, del abogado de los encomenderos, Juan Ginés de Sepúlveda.

Escribió en 1548 el Tratado de los indios que se han hecho esclavos.

Se enfrentó en 1559, en un debate conocido como «Junta de Valladolid», contra Juan Ginés de Sepúlveda y ante un grupo de catorce teólogos que también intervinieron. Bartolomé defendió la igualdad de los humanos americanos con los europeos, leyendo su Apología de los indios, contra la tesis de que los indígenas eran inferiores y que por ello estaba bien que fueran sometidos por los españoles.

Murió el 18 de julio de 1566 en Madrid, en el convento de Nuestra Señora de Atocha.

Encomienda:  Fue una institución socioeconómica mediante la cual un grupo de individuos eran obligados a retribuir a otro en trabajo, especie o por otro medio, para supuestamente disfrutar de un bien o una prestación. Esta práctica existía en Europa, con distintos nombres, desde tiempos del Imperio Romano. Venía a ser una relación de dependencia por la que el más fuerte se supone que daba protección al más débil a cambio de que éste se comprometiera a guardar fidelidad y entregarle al primero determinados servicios. En América fue un derecho concedido por el rey de España a aquellos españoles que se distinguían por sus servicios, a fin de que recibieran y cobraran para sí mismos los tributos de los indios que les fueran encomendados, debiendo a cambio cuidar de los nativos tanto en lo espiritual como en lo material. Entre los abusos que las encomiendas generaron figuraba una especie de esclavitud encubierta.

Tema de la semana: El protector de los naturales podría ser santo

 

Publicado en la edición impresa de El Observador del 29 de julio de 2018 No. 1203