Por Jaime  Septién

Se acaban de filtrar unas cartas escritas por el Papa Emérito, Benedicto XVI, presumiblemente dirigidas al cardenal Walter Brandmüller, quien recientemente había criticado la renuncia del Papa Ratzinger en una entrevista con el Frankfurter Allgemeine Zeitung.

El título elegido por Benedicto XVI, el de Papa Emérito, le causó escozor al purpurado alemán, quien no tuvo empacho en decir que esa figura no existe, que Benedicto XVI se la inventó y que eso ponía en entredicho 2,000 años de la Iglesia católica.

El Papa Emérito reprende al cardenal y le manifiesta su tristeza de que estas declaraciones las haga, justamente, en la situación actual en que se encuentra la Iglesia (en medio de los escándalos de pederastia, abuso sexual y encubrimiento por parte de obispos, y en víspera del Sínodo de los Jóvenes).

Hasta con sorna, cosa rara en Benedicto XVI, le dice: «¡Eminencia! Dijiste que con ‘Papa emérito’ había creado una figura que no había existido en toda la historia de la Iglesia. Sabes muy bien, por supuesto, que los papas han abdicado, aunque muy raramente. ¿Qué fueron después? ¿Papa Emérito? ¿O qué más?»

Más adelante: «En mi caso, no habría sido sensato simplemente reclamar el regreso a ser cardenal. Hubiera estado constantemente tan expuesto a los medios como lo está un cardenal, y más aún porque la gente habría visto en mí al ex Papa».

Y termina: «Con el título de ‘Papa Emérito’, traté de crear una situación en la que no estoy absolutamente accesible a los medios y en la que está completamente claro que hay un solo Papa. Si conoces una mejor manera y crees que puedes juzgar a la que yo elegí, por favor dímelo».

Así o más claro: hay un solo Papa. No se hagan bolas.

Publicado en la edición impresa de El Observador del 30 de septiembre de 2018 No.1212