Por Silvia del Valle

Cuando sufrimos una situación donde algún familiar por desgracia desaparece, la familia queda sentida, desolada, quebrada y pocas veces la atendemos de forma adecuada.

Es por esto que hoy quiero enfocar mis 5Tips para atender a la familia en tiempos difíciles y cuando algún miembro ha desaparecido.

PRIMERO: Comunica a toda la familia el problema con caridad

Estas situaciones son muy delicadas, así que no se pueden esconder; pero se deben tratar con tacto y caridad.

Llevar todo esto sólo una persona es imposible, así que es bueno que toda la familia comprenda con claridad lo que pasa y que se está actuando para solucionar el problema.

De ser necesario, hay que hablar de forma personal con los más sensibles y con los más pequeños.

SEGUNDO: La oración es el mejor consuelo

Si nos resguardamos en la oración y le pedimos a Dios que sea Él quien tenga el control de la situación, le estaremos dando un giro trascendental al problema.

La oración es una espada de dos filos, que nos sana pero que también nos fortalece.

Es necesario incluir en esta oración a toda la familia y organizar jornadas de intercesión por la persona desaparecida, para que Dios sea su fortaleza y alimento.

TERCERO: Si hay niños, es necesario atenderlos y que se sientan seguros

Los niños parece que no entienden, pero se dan cuenta de todo, y casi nunca les prestamos la atención que requieren.

Es necesario explicarles qué está pasando y decirles que todo está bajo control.

Es necesario que nos vean moderados y seguros para que se sientan protegidos.

En caso de que la situación sea muy difícil, es bueno que los encarguemos con algún familiar o amigo para que no estén presentes en los momentos más complicados.

Recordemos que los niños son muy sensibles y pueden tener conflictos muy fuertes y no poder expresarlos.

CUARTO: Busca ayuda, está bien sentir miedo

Somos humanos y sentirnos súper-héroes no es adecuado; por eso es necesario buscar ayuda, tanto psicológica como espiritual, además de buscar que las personas más cercanas a la familia nos acompañen físicamente.

En medio de un problema así no somos capaces de reaccionar igual, y estas situaciones requieren de todos nuestros sentidos.

Además de que así no enfrentaremos todo esto solos.

Y QUINTO: Ofrece todo lo que está pasando a Dios

Cuando vienen a nuestra vida este tipo de problemas, la primera reacción es enojarnos y reclamarle a Dios por lo que nos está pasando.

Ésta es una actitud muy humana, pero debemos pasar a un nivel más y ofrecer todo ese dolor y frustración a Dios, y pedirle que sea Él quien tome el control de nuestras acciones.

El dolor que se vive solo se desperdicia, el dolor que se ofrece se vuelve fecundo y da vida.

Publicado en la edición impresa de El Observador del 30 de septiembre de 2018 No.1212