Por Jaime Septién

A sus 83 años, el Papa Francisco enfrenta 2019 –sexto de su pontificado—con la actividad que uno supondría propia de menores de edad.Cierto, la fe salta barreras.Y la gracia toca al sucesor de Pedro.

Las tres primeras paradas de este año son, por lo menos, extraordinarias.La primera, la JMJ de Panamá.Millones de jóvenes irán a «recargar pilas».De nuevo se escuchará el estribillo: «¡Ésta es la juventud del Papa!».Pero los jóvenes quieren luz en medio del vocerío digital.Francisco abrirá puertas.Su mensaje es radical: sigan a Cristo.

La segunda parada es la visita que hará, a principios de febrero, a los Emiratos Árabes Unidos (es el primer Papa que lo hace).Su ánimo por estrechar lazos de paz y de concordia con el mundo musulmán no tiene más obstáculo que el que pongan los propios países de mayoría musulmana.Él va a defender a los cristianos perseguidos.Y a tocar el corazón de un mundo que parece de piedra.

Y la tercera parada será a fines de febrero.Por vez primera en la historia, reúne a los presidentes de todas las conferencias episcopales del mundo (de México, irá el arzobispo de Monterrey, Rogelio Cabrera). ¿El tema? Enfrentar lo que el mismo Francisco ha calificado como una vileza: el abuso sexual del clero en contra de menores (y su encubrimiento rapaz).

Una de las obligaciones del católico es rezar por las intenciones del romano pontífice.Este año hay que recordarlo.

TEMA DE LA SEMANA: 2019: UN AÑO DECISIVO PARA LA IGLESIA

Publicado en la edición impresa de El Observador del 13 de enero de 2019 No.1227