Por Sergio Ibarra

El pasado 19 de marzo, en la consulta del Plan Nacional de Desarrollo en el Estado de Querétaro, encabezada por Juan Pablo Arroyo Ortiz, subsecretario de Educación Media Superior de la SEP, en representación del presidente Andrés Manuel López Obrador, refiriéndose a lo dicho por éste de decretar la muerte del neoliberalismo, dijo que dicho sistema socioeconómico «ha llevado a México a una gran debacle, toda vez que pone por encima la propiedad privada, dejándose de lado la propiedad social y muestra de ello es la caída que ha tenido en los últimos años Petróleos Mexicanos».

Afirmó que «en los últimos 30 años se ha presentado un deterioro de la calidad de vida e incremento de la pobreza, y muestra de ello es Querétaro, en donde hay núcleos de pobreza. En este lapso se ha hablado del libre mercado y ha traído consecuencias, como que México tenga los costos más altos en comisiones bancarias».

Más adelante dijo: «La gran expectativa del gobierno federal es que todo el país sea como Querétaro».

¿Qué es el neoliberalismo? es una teoría basada en Adam Smith, el libre mercado. Para ponerlo en términos coloquiales, el que tenga más saliva, coma más pinole hoy, más de 200 años después de su aparición, con la diferencia de las regulaciones que el Estado, no el gobierno, defina con leyes que incentiven y sean rectoras de las transacciones entre la sociedad.

El discurso del equipo del presidente López Obrador contiene imprecisiones, pero también contradicciones, la más grave querer matar al neoliberalismo y luego decir que quieren que todo el país sea como Querétaro, un estado que si se ha sostenido como un líder de crecimiento a nivel nacional desde el 2003, es porque, precisamente, es una expresión de la teoría neoliberal.

Preocupa que, luego de tanta crítica al sistema que hereda como presidente, sin otra propuesta que no sea la destrucción de instituciones y de leyes previas, el único «como» manifiesto para el desarrollo económico, sea el Estado mejor ejemplo neoliberal de la nación.

Publicado en la edición impresa de El Observador del 31 de marzo de 2019 No.1238