María Goretti nació en 1890 en Italia. Su padre, campesino, murió de malaria cuando la santa tenía 9 años de edad, y le tocó hacerse cargo de sus cinco hermanos, menores que ella, para que su mamá pudiera irse a trabajar en los campos.

La familia Goretti estaba asociada en el trabajo a otra familia de campesinos, los Serenelli, por lo que vivían en dos apartamentos de la misma casa campestre, pero la cocina la tenían en común.

Cuando María aún no cumplía los 12 años de edad, estaba una tarde sola en casa remendando ropa cuando su vecino Alejandro Serenelli, de 20 años, intentó violarla. Como ella opuso resistencia y dijo que prefería morir antes que ofender a Dios, el joven, tras desgarrar el vestido de la muchacha, la apuñaló 14 veces y huyó.

María fue hallada aún viva, y se le transportó a un hospital en donde se le hizo una cirugía sin anestesia por temor a que esta sustancia le causara un paro cardíaco. Pero los médicos no lograron solucionar todo el sangrado interno.

Ella ofreció sus dolores por la conversión de los pecadores, y antes de morir dijo a su madre: «Yo perdono a Alessandro Serenelli». María Goretti falleció un día después de haber sido apuñalada.

Alejandro fue condenado a 30 años de prisión, y por largo tiempo fue obstinado en no arrepentirse de su pecado.

Una noche Alejandro tuvo una visión en la que María Goretti recogía flores en un prado y luego se acercaba a él para ofrecérselas. Fue entonces cuando el asesino se supo perdonado y se convirtió de inmediato. Convertido en un preso ejemplar, se le dejó libre al cumplir 27 años de su condena.

Santa María Goretti fue canonizada no por el hecho de tener una muerte injusta y violenta, sino porque murió por defender la virtud de la pureza, inculcada por la fe cristiana.

Tras salir de la cárcel, la noche de Navidad de 1938 fue a pedirle perdón a la mamá de María. El resto de su vida lo dedicó a reparar su pasado, y se unió a los Frailes Capuchinos como hermano lego.

El cuerpo de santa María Goretti está en la cripta de la Basílica de Nostra Signora delle Grazie y Santa María Goretti en Nettuno, al sur de Roma. Aunque a menudo se dice que está incorrupto, en realidad está dentro de una estatua que está acostada debajo del altar.

TEMA DE LA SEMANA: ¿TODAVÍA SIRVE DE ALGO LA VIRGINIDAD?

Publicado en la edición impresa de El Observador del 7 de julio de 2019 No.1252