Un excelente artículo que escribió el padre Jürgen Daum (epd) hace algunos años, dirigido a todos los hombres que quieren ser hombres de verdad. El padre Jürgen dedicó gran parte de su vida a educar y prevenir a los jóvenes en varios aspectos de su vida, tanto en lo emocional como en lo sexual, apoyado por expertos.

Los hombres estamos hechos para la aventura, para la lucha, para la conquista. Es lo que está grabado en nuestro ADN. Si dejamos de luchar, si dejamos de lanzarnos a la aventura y a la conquista, si nos dejamos llevar simplemente por la masa, por lo que dicta la sociedad aburguesada, dejamos de ser hombres, dejamos de ser varones, nos traicionamos a nosotros mismos y terminaremos traicionando a muchos otros, que esperan, que necesitan que seamos hombres de verdad, hombres que luchan por ideales nobles y elevados.

Los príncipes a veces son piratas

La primera en ser traicionada, después de nosotros mismos, será la amada. ¿Cuántas historias hemos escuchado de príncipes o caballeros valientes que luchan por rescatar a la princesa que está aprisionada en el castillo del rey malvado?

Toda mujer quiere ser una princesa, toda mujer sueña con su «príncipe azul», toda mujer anhela que alguien venga «a rescatarla», un héroe que demuestre su amor luchando por ella.

Son mujeres reales, muchas veces decepcionadas porque sus «príncipes azules» no eran más que piratas, falsos amigos o amantes que las despojaron de todo y las dejaron sin nada, vacías, avergonzadas de sí mismas. En vez de luchar por ellas, en vez de ir juntos a la conquista, en vez de embarcarse juntos en una fascinante aventura, terminaron siendo ellas «su aventura» o «su conquista».

Tan desilusionadas han resultado tantas por lo que ven, que se preguntan: ¿existen todavía aquellos príncipes azules? ¿Existe todavía alguien que sea capaz de luchar por mí y hacerme parte de una gran aventura, la del amor verdadero?

Hace poco me decía una joven de 17 años:

«Estaba hablando con un amigo al que conozco de años, y uno de estos días que salíamos como amigos, igual que siempre, me dijo que yo le gustaba y todo eso. Me alegré y me ilusioné, pero cuando le hablé sobre la castidad de pronto me rechazó, me dijo que en una relación eran fundamentales las relaciones sexuales y que las parejas ‘se toquen’ para que se conozcan más. Eso me decepcionó totalmente y me puso muy triste».

Aquí vemos a un «hombre» que no es capaz de luchar por una princesa. La endulza con palabras halagadoras para seducirla, para conquistar su cuerpo más no su corazón, para despojarla de aquello que es tan valioso para ella: su pureza. En realidad, no la ama a ella, sino que se ama solo a sí mismo, ocultando su inmenso egoísmo detrás de su argumento: «para que la relación funcione, para que nos conozcamos más». Es el típico lobo disfrazado de oveja, que queda al descubierto apenas ponen a prueba su pretendido «amor». Un tipo así no es un hombre de verdad, es tan solo un «macho»,
un predador.

Un hombre de verdad; Pero, ¿qué es un hombre de verdad?

  • Un verdadero hombre es un héroe, capaz de luchar y sacrificarse a sí mismo por el bien de su amada, capaz de pelear por ella hasta liberarla de todo peligro, rescatarla del castillo del rey malvado y llevarla con él a un lugar seguro.
  • Es aquél que tiene una misión en la vida y hace partícipe a su amada de esa misión, es quien hace partícipe a su amada de una aventura, y no hace de ella «su aventura».

Sin duda hemos visto Star Wars, o Karate Kid. Es común ver películas en las que el joven inexperto, autosuficiente, impetuoso, es educado y forjado lentamente por un maestro. El joven posee las capacidades, las condiciones para ser un gran luchador, un Jedi, un Maestro, un Héroe, pero necesita entrenarse, necesita cambiar su modo de pensar autosuficiente, necesita aprender a dominar sus pasiones, sus impulsos, sus energías… el maestro lo guía y acompaña en ese camino exigente, hasta que el chico descubre quien es él, su misión en el mundo, su llamado a la aventura,
a la conquista.

Entonces se convierte en un hombre de verdad, en un héroe, en un caballero capaz de rescatar a la princesa de las fuerzas del mal, capaz de liberar reinos enteros y vencer a sus enemigos
más poderosos.

P. Jürgen Daum (1963-2017)

Publicado en la edición impresa de El Observador del 7 de Julio de 2019 No.1252