Brenda Robledo es una joven enamorada de Dios. Nació en una familia católica de convicción y ella se asume como una cristiana católica comprometida con el «sí» a Cristo. La liturgia de la Misa la atrapó desde pequeña, y a través de una Hora Santa descubrió que deseaba alabar y adorar al Señor. A los trece años de edad aprende a tocar la guitarra y justo a partir de ese momento nace su ministerio: revelar su amor por Cristo a través de la música. Casada y madre de dos hijos, originaria de Namiquipa, Chihuahua, radicada en Nuevo México, trabajando en la misión de la Parroquia del Sagrado Corazón a través de la música. El Observador de la Actualidad conversó sobre el ministerio, la experiencia y el quehacer de una mexicana que evangeliza en tierras norteamericanas.

Por Mary Velázquez Dorantes

¿Cuáles han sido los desafíos que has enfrentado para evangelizar a través de la música?

▶ Desde niña tuve siempre la inquietud para cantar y adorar a Jesús. Sin embargo, por diferentes razones o motivos circunstanciales, había obstáculos. A la edad de 18 años me casé y estuve expuesta a violencia doméstica. Los golpes me impidieron asistir a Misa, no podía tocar mi guitarra, y ese pasado cubierto de dolor y violencia es parte de mi testimonio, yo creo que es lo que puedo compartir con muchas mujeres que han sido víctimas de violencia.

En cada congreso donde me presento les puedo hablar a esas mujeres para decirles que no están solas, que la misericordia de Dios se manifiesta y que su amor es tan grande que debemos de luchar por nuestra dignidad.

El gran desafío que tuve fue vivir durante ocho años sin poder alabar a Dios libremente; no podía ir a misa tranquila, no podía tocar, no podía hacer nada, pero durante ese tiempo pude escribir las canciones que se han convertido en mi primera producción de música católica, cuyo título es Eres real. Cada una de esas canciones son testimoniales, yo las escribía pero también escondía el cuaderno, yo trataba de luchar por el matrimonio; sin embargo, Dios envía a un ángel de la tierra, me rescatan de la violencia y, bajo las reformas que ha hecho nuestro Papa Francisco, se logró anular el matrimonio y ahora comienzo a alabar a Dios con libertad, conozco a mi actual esposo y el padre de mis dos hijos. Es así como descubro que el tiempo de Dios no es mi tiempo, es un tiempo perfecto, un tiempo de planes, y el pasado sucedió para hacerme más fuerte y ver mi nueva vida.

¿Cómo has vivido tu ministerio de evangelización?

▶ Lo vivo feliz, hago lo que siempre soñé, y comparto a través de la música la fe a Dios, en el saber esperar, saber confiar, en saber que la misericordia de Dios es grande. Podemos verlo todo oscuro pero la luz de Dios siempre está presente; el ministerio está lleno de fe, puedo transmitir como Dios nos usa, como herramienta de transformación, pero también lo vivo con mucha responsabilidad. Estoy en oración constante y le pido ser una persona digna portadora del mensaje de Cristo. Me ayudan mis guías espirituales, y quiero decirles que no siempre es fácil, combino el ser madre, esposa y misionera.

Cuando Dios llama tenemos que seguirlo, y el ministerio va confiado en Él.

 ¿Qué mensaje le darías a los jóvenes que se encuentran inquietos por cantar para Cristo?

▶¡Jóvenes, no paren! Sigan el llamado porque cuando Dios planta la semilla en el corazón, lo único que tenemos que decirle es: ¡Aquí estoy, soy tu instrumento! Así, con lo que tenemos, con lo que vivimos, vendrán dificultades de la vida diaria.

Tal vez queremos grabar pronto un disco, o que nuestras composiciones se escuchen en todo el mundo; sin embargo, personalmente, el momento más hermoso para mí es cantar en la santa Misa, ese es el mejor escenario que tenemos los músicos católicos y allí damos los dones que el Señor nos da, porque Dios nos lleva a dónde Él quiera, todo es posible si tenemos fe. Pasaron veinte años para ver mi disco; sin embargo, no importó, pero Dios tiene su tiempo y no tiene nada que ver con el tiempo de los hombres. Hay que dejarnos usar por el Señor.

¿La música católica puede ser un puente para dejar de ser cristianos tristes?

▶ Claro que sí, la música es el alimento del alma, a través de ella se conectan nuestras emociones. En cuanto a la música espiritual y católica creo que van al cien por ciento de la mano de la oración, porque muchas veces no sabemos cómo empezar a orar o hablar con el Señor, y cuando cantamos o escuchamos los cantos todo aquello que traemos se conecta con nuestra alma y con la necesidad del Señor, y yo creo que ese momento es el momento más sublime entre lo que siente tu corazón y lo que Dios quiere decir a tu espíritu.

La música y la oración nos hacen dejar de ser cristianos tristes, porque la alabanza y los cantos de gozo te llenan de alegría porque es la alegría del Espíritu Santo.

Publicado en la edición impresa de El Observador del 25 de agosto de 2019 No.1259