Evangelización de los pueblos originarios en sus propios idiomas, necesarios para la construcción de México.

Por Sergio Estrada

Como un signo materno de la Virgen de Guadalupe, y el amor de Dios a sus pueblos de comunidades nahuablantes, se llevó a cabo la V Misa Náhuatl en la Basílica de Guadalupe. Los integrantes de pueblos originarios entraron al recinto mariano con sus tradicionales danzas y sus formas de vestir llenas de color y adornadas con flores.

Mons. José Irais, Obispo de Huejutla, presidió la celebración eucarística acompañado de Mons. José de Jesús González, Obispo del Nayar, sacerdotes, seminaristas,  religiosas y fieles laicos venidos de diferentes regiones de habla Náhuatl.

En su homilía, Mons. Irais, destacó la participación del equipo de traductores de los textos litúrgicos del castellano al náhuatl y demás idiomas de pueblos originarios, y se congratuló por estos trabajos encabezados por Mons. Felipe Arizmendi, Obispo emérito de San Cristóbal de las Casas y aprobadas por la Santa Sede.

“Esto es un intento de acompañar al pueblo de Dios en su propio idioma y lenguas para transmitir la palabra del Señor en el Evangelio en su propio idioma, en la coronación de la Virgen María de Guadalupe, reina de México y emperatriz de América viéndola como nuestra madre,  de nuestras familias y pueblos. Ella reina en nuestros corazones junto con su hijo Jesucristo”, mencionó Mons. Irais.

Dijo que al celebrar la eucaristía en honor a nuestra Madre Santísima y como pueblos originarios, “Es necesario tejer el Ayate de flores y ofrecerlo a la Virgen, además de un trecenario a partir del año pasado y al termino del 2031 en la celebración de los 500 años de las apariciones de la Virgen de Guadalupe, pedimos al Señor que nos ayude a ofrecerle ese ayate de flores, es decir todo aquello que hacemos en nuestras actividades cotidianas, nuestra caridad y obras de misericordia en bien de la evangelización para que la Virgen nos de esa inculturación del Evangelio”.

ENVIADOS A EVANGELIZAR

La Virgen vino a mostrar a todos los pueblos a su hijo en estas tierras en sus más variadas extirpes y lenguas, por ello,  se debe continuar en esa labor de Nuestra Madre Santísima siendo sus enviados a anunciar la buena nueva de salvación como San Juan Diego, para llevar a su hijo Jesucristo y a nuestros hermanos y encontremos la mirada compasiva y misericordiosa, ese auxilio maternal y su mirada de amor y ternura.

El Obispo de Huejutla explicó el significado del ayate de flores y señaló que este ayate expresa los frutos que se cosechan de los aportes y valores de los pueblos originarios, en el sentido de trabajo comunitario, la resolución de sus problemas en asambleas y la posibilidad de tener otra forma de justicia y servicios a sus pueblos en sus fiestas y el sentido espiritual expresado en sus costumbres.

Encomendó a la Virgen, la vida, el trabajo, la práctica de los valores, las costumbres, las tradiciones de todos los pueblos originarios y que como Ella vino a mostrar a su hijo a todos los pueblos. Nosotros como cristianos y discípulos misioneros de Cristo imitando su espíritu de servicio de inculturación del Evangelio para llevar la palabra del Señor a todos los hombres.