José Ignacio Alemany Grau, obispo

Reflexión homilética 8 de Diciembre de 2019

La antífona inicial nos describe cuáles deben ser nuestras disposiciones en el adviento que acabamos de comenzar:

“Mira al Señor que viene a salvar a los pueblos. El Señor hará oír la majestad de su voz y os alegraréis de todo corazón”.

La venida de Jesús, cuando hay fe, es siempre gozosa.

Es la actitud de quien ama:

Si queremos mucho a una persona “la esperamos siempre”.

Cuando no la queremos o la tememos, no deseamos que venga.

Del amor nuestro a Jesús depende el gozo y la esperanza en el adviento del Señor que viene siempre.

Isaías

Nos descubre las maravillas del hijo de Jesé, que es David, y al que presenta lleno del Espíritu del Señor y con sus dones especiales.

La Iglesia lo recordará especialmente en el sacramento de la confirmación.

El reinado de David se caracterizará por la paz gozosa del pueblo que vivirá, como siempre desea la humanidad, y que pocas veces se hace realidad debido a las pasiones humanas.

Con bellas comparaciones nos descubre la paz entre los hombre y hasta en los mismos animales.

Esta es la utopía que siempre anhela la humanidad y sobre todo quienes han conocido a Dios.

Salmo 71

El salmo nos invita a alabar a Dios pidiéndole que en este mundo reine la paz y la justicia, especialmente entre los pobres y afligidos:

“Que en sus días florezca la justicia y la paz hasta que falte la luna… Él librará al pobre que clamaba, al afligido que no tenía protector”.

San Pablo

Nos pide a los cristianos que conozcamos y hagamos vida “los mismos sentimientos de Cristo Jesús” para glorificar a Dios, lo cual es la primera obligación de todas las criaturas, y para acogernos mutuamente “y estar de acuerdo entre nosotros, según Cristo Jesús”.

El apóstol concreta la actitud redentora de Jesús que salva a todos, primero a los del pueblo de Dios y después a los gentiles para que también ellos conozcan y glorifiquen la misericordia de Dios.

Así debe ser la vida del cristiano.

Verso aleluyático

“Preparad”. Lo vamos a oír muchas veces en estos días:

Ojalá nos decidamos a hacerlo para que el Señor nos encuentre preparados, como nos repite tantas veces Jesús.

Evangelio

Puntos de reflexión:

+ “Convertíos porque está cerca el reino de los cielos”.

Es de notar que lo que los otros evangelistas llaman el “reino de Dios”, Mateo lo llama “reino de los cielos”, ya que esta expresión tiene más sentido y es una fórmula más agradable para los judeocristianos hacia quienes escribe el primer evangelista. Pero la realidad es la misma.

+ Impresiona que el mensaje de Juan es exactamente el mismo de Jesús:

“Convertíos porque está cerca el reino de los cielos”.

Qué bueno será que también nosotros anunciemos siempre la verdad del Evangelio con las palabras que nos enseñó Jesús.

+ Hoy se nos presenta la vida de Juan muy sacrificado y permaneciendo en el desierto.

Su vida penitente atrae al pueblo que viene a buscarlo para recibir el bautismo de conversión. El verdadero evangelizador siempre atrae al pueblo de Dios.

+ El bautismo de Juan es como el de otros predicadores de siempre, con agua. Pero el precursor nos habla del bautismo de Jesús que será en el Espíritu Santo y fuego.

Este será el sacramento del bautismo y hay que evitar caer en el error de quienes dicen que hay que bautizarse a los treinta años como lo hizo Jesús porque, en primer lugar Jesús, al no tener pecado, no necesitaba ser purificado por el bautismo y en segundo lugar porque el bautismo del Espíritu nos hace hijos adoptivos de Dios y Jesús mismo era el Hijo verdadero de Dios.

+ Una conversión especial pide Juan a los fariseos con palabras muy duras, semejantes a las que les dedicará Jesús, para que no actúen con hipocresía y no engañen al pueblo sencillo.

Aquí tenemos buenas lecciones para sacar provecho del adviento que ya llegó en el año litúrgico, para prepararnos sobre todo a la Navidad.