Cristianos asesinados en los últimos años por causa de su fe

La persecución a los cristianos es tan vieja como la Iglesia misma. Nacida el Viernes Santo del costado abierto de Cristo, la Iglesia recibió la fuerza del Espíritu Santo en Pentecostés, lo que llevó a los Apóstoles y discípulos no sólo a vivir abiertamente su fe sino a no callar, por tanto, a predicar con valentía que la salvación sólo es posible en Jesucristo. Y esto, claro, les trajo persecución a diversos niveles: discriminaciones, amenazas, arrestos y maltratos (cfr. Hch 4, 1-21; 5, 17-33. 40-41).

Ya se había inaugurado la era de los martirios por la causa de Cristo con el asesinato de los Santos Inocentes (cfr. Mt 2, 16); pero, tras el nacimiento de la Iglesia, el primer asesinato contra un seguidor del Señor fue el del diácono san Esteban (cfr. Hch 8, 55-60).

Jesús ya había advertido para todos los suyos de todos los tiempos: «Si Me persiguieron a Mí, también los perseguirán a ustedes» (Jn 15, 20). Y si bien hubo épocas en las que el hostigamiento contra los cristianos llegó a aminorarse, éste nunca ha desaparecido del todo, y en los últimos tiempos ha alcanzado los mayores niveles en toda la historia.

Así, por ejemplo, según diversos estudios, en todo el siglo XX fueron asesinados a causa de su fe unos 45 millones de cristianos en el mundo.

En 2010 ya advertía Benedicto XVI: «Dios ha dicho que la Iglesia sufrirá hasta el fin del mundo. Y esto lo vemos hoy de manera particular». Según cálculos de la organización protestante Open Doors Internacional, así han estado las persecuciones en los últimos años:

  • En 2012 fueron asesinados por causa de su fe mil 201 cristianos.
  • En 2013 la cifra de mártires fue dos mil 123.
  • Para 2014 les fue arrancada la vida a 4 mil 344 cristianos por el hecho de serlo.
  • En 2015 hubo 7 mil 106 martirios. Y el total de los que aquel terrible año sufrieron persecución o discriminación fue de 150 millones de cristianos.
  • En 2016 el número de los muertos por creer en Jesucristo descendió, siendo mil 207.
  • En 2017, 3 mil 66 fueron asesinados por ser discípulos de Cristo, y 793 templos, salones de culto u otras propiedades de religiones cristianas fueron atacadas.
  • En 2018 la cifra de los muertos por su fe cristiana alcanzó las 4 mil 305 víctimas; pero fueron 245 millones de cristianos los que experimentaron algún tipo de discriminación o persecución ese año. Además mil 847 templos y salones de culto cristianos sufrieron ataques.

Cuando se publique el informe de lo ocurrido en 2019 podrá advertirse que la persecución continúa. Además, los ataques cada vez son más descarados contra los seguidores de Jesucristo.

Entre los perseguidos, son los miembros de la Iglesia católica los que sufren el 70% de las discriminaciones, burlas y ataques.

Los que más persiguen a los cristianos son los regímenes socialistas o de izquierda, los países de mayoría musulmana —en especial los que tienen regímenes gubernamentales islámicos—, y los nacionalistas paganos, como es el caso de los hindúes en la India, país donde la persecución alcanza al 70% de los cristianos. Pero hay muchos otros persecutores; por ejemplo, en México el crimen organizado, y en Colombia los grupos paramilitares y guerrilleros comunistas ejercen un fuerte acoso contra sacerdotes y misioneros católicos.

Mientras que Nigeria ostenta el primer lugar en asesinato de cristianos —3 mil 731 ocurrieron en 2018—, Corea del Norte es el país que más discípulos de Jesús encarcela y envía a campos de concentración donde los obliga a realizar trabajos forzados —tiene aproximadamente a medio millón de cristianos en dicha condición—; pero China es el país que en 2019 mayores ataques de Estado ha ejercido contra la fe cristiana, prohibiendo que los niños acudan a Misa, o modificando los Diez Mandamientos de la Ley de Dios.

Las agresiones contra los discípulos de Jesús no van a detenerse en el futuro inmediato sino que es de esperarse que se incrementen pues, como explicó el cardenal polaco Karol Wojtyla el 9 de noviembre de 1976 —es decir, 23 meses antes de convertirse en vicario de Cristo bajo el nombre Juan Pablo II—, «estamos ahora ante la confrontación histórica más grande que los siglos jamás han conocido. Estamos ante la lucha final entre la Iglesia y la anti-Iglesia, entre el Evangelio y el anti-Evangelio».

En esta lucha final el Enemigo hoy ataca con todo su arsenal, «porque el Diablo ha bajado furioso a donde están ustedes, sabiendo que le queda poco tiempo» (Ap 12, 12). Sin embargo, como señalaba el cardenal Wojtyla, «es una lucha que descansa dentro de los planes de la Divina Providencia, y es un reto que la Iglesia entera tiene que aceptar».

Dice Jesucristo: «Por todo aquel que se declare por Mí ante los hombres, Yo también Me declararé por él ante mi Padre que está en los Cielos. Pero a quien Me niegue ante los hombres, le negaré Yo también ante mi Padre que está en los Cielos» (Mt 10, 32-33).

Redacción

TEMA DE LA SEMANA: PERSECUCIÓN A LA FAMILIA CRISTIANA

Publicado en la edición impresa de El Observador del 29 de diciembre de 2019 No.1277