En las redes sociales encontramos este texto que nos ilustra la necesidad de orar y de cuidar a los sacerdotes que nos atienden y nutren espiritualmente. El autor es anónimo, pero es cierto en todos los aspectos.

Un año después del inicio de su pontificado, el Papa Francisco comentó: «Una vez he escuchado que los sacerdotes son como los aviones. Sólo son noticia cuando caen. Pero muchos vuelan, vuelan alto. Esta simpática frase demuestra el papel delicado que tienen los sacerdotes en su misión». La responsabilidad de esos sacerdotes que caen o que vuelan muy alto, también es parte de los fieles laicos:

Quien va al sacerdocio tiene que estar claro que no se va a casar, que no va a tener pareja, ni hijos, ni esposa… que su futuro está en celebrar la Misa, confesar, dar dirección espiritual, llevar la unción de los enfermos todos los días… debe saber que lo pueden cambiar de parroquia o comunidad cada 5 años…

Recuerden que ellos también tienen gastos personales, que tienen que comprar su comida, su ropa, poner gasolina al carro, ayudar económicamente a los necesitados… Nada de esto viene del dinero de la colecta. Cuando ustedes vayan a dar dinero a un sacerdote aclaren: «esto es para la parroquia» o «esto es para usted». Créanme, ellos ahorran centavo a centavo para ir de paseo en sus vacaciones.

No permitas que nadie te venga a hablar mal de tu párroco o de algún sacerdote conocido, porque ellos están lejos de su familia, están prácticamente solos, y muchas veces sólo ustedes son su familia. Tienen que cuidarlos, estar atentos a ellos. Si comen, su tiempo de descanso, si necesitan alguien que alguien les dé una mano, les acompañe en sus noches oscuras.

Acuérdate de su cumpleaños. Los hombres de la parroquia sean amigos de los sacerdotes, sean un hombro fuerte; las mujeres ofrezcan igualmente su ayuda como lo hacían las mujeres que acompañaban a Jesús en la misión (Lucas 8, 1ss).

¿Te has preguntando si está triste o desvelado, si está sufriendo alguna calumnia de uno de los «feligreses» y está triste por ello, si necesita llamar a alguien a las 3am por una emergencia o que le acompañe a visitar a alguien que se está muriendo a esa hora y tiene miedo ir solo? Hay muchos sacerdotes que tienen que ir solos a barrios peligrosos a dar la extrema unción y salir de allí corriendo por la delincuencia.

¿Has pensado si a tu párroco le entra alguien a la parroquia a robar o tiene una emergencia médica, tiene fiebre, o un dolor de estómago… quién está pendiente de él?

Se ha visto a sacerdotes celebrando Misa volados en fiebre; te invito a que reflexiones, que pienses en esto… ¿a quién le importan estas cosas?

Los sacerdotes son nuestros papás-padres, a los que le pedimos consejo, pero a ellos también les podemos dar un consejo para que vivan más fielmente su vida de consagrados; y si están haciendo algo mal decírselos personalmente y con mucha caridad.

¡Ay de aquél que ande murmurando a espaldas de cualquier sacerdote o hermano de la comunidad!

Recuerden que el sacerdote no es un «esposo» perfecto; él, como hombre, también tiene días buenos y malos. Así que espántenle a las enamoradas; si alguna muchacha les comenta a ustedes: ¡Qué lindo el padre! ¡Qué lástima que sea cura! ¡Qué desperdicio! o cosas por el estilo, regáñenla y duro, no le sigan el juego, y ay de la que planee una estrategia para que renuncie al sacerdocio para casarse con él.

Cuiden a sus sacerdotes y oren por ellos, la mamá y el papá de ellos se lo agradecerán siempre.

EL DATO:

» Población mundial: 7,408 millones

» Católicos bautizados: 1,313 millones (17.7%)

» El número de sacerdotes ha disminuido pasando de 414,969 a 414,582 en 2017.

» Por primera vez en desde 2010 el número total de sacerdotes (orden diocesano y religioso) disminuyó en todo el mundo.

» Las ordenaciones de los sacerdotes diocesanos continuaron disminuyendo lentamente de 6,577 en 2012 a 5,815 en 2017.

» Lo mismo ocurre con el número de seminaristas: de 116,160 en 2016 a 115,328 en 2017, lo que representa una disminución del 0.7%. La imagen de los flujos continentales parece satisfactoria en la Iglesia africana y asiática, mientras que en Europa y América la disminución es muy evidente.

Con información del Anuario Pontificio 2019 y el Annuarium Statisticum Ecclesiae 2017