Por P. Nicolás Schwizer

Su sentido es liberarnos, por amor, del impulso desordenado de poseer, del apego a las cosas materiales. Quiere ayudarnos a no esclavizarnos a lo terreno, no apegarnos a los bienes pasajeros, para poder ser libres para Dios y para los hermanos. Para muchos, este proceso de desapego es de lo más difícil.

Pobreza y actualidad. Hablar de pobreza hoy en día no sólo es difícil sino que incluso puede ser ingrato.

A nivel sociedad: Vivimos en una época y en un mundo de extremos, también con relación a la posesión de bienes temporales;

– Existe un desequilibrio enorme en la distribución de los bienes temporales; por un lado riquezas enormes y acceso a todos los bienes culturales, por otra parte la carencia de lo indispensable para poder existir, creando así una situación de hambre, miseria y enfermedad, pero sin la posibilidad de una ayuda adecuada. Hay una enorme falta de vivienda, empleo, formación, de atención médica etc.

– Por otra parte existe el afán desmesurado de poseer, lo cual crea una situación de codicia, avaricia, opresión e injusticia social. Tanto el comunismo como el materialismo práctico son situaciones de desfasaje respecto a los bienes temporales.

– Una mentalidad que determina siempre más nuestra sociedad como una sociedad de consumo:

La Iglesia, en su esfuerzo por constituirse nuevamente en alma del mundo, en luz, en levadura, exhorta en muchas oportunidades a la renovación del espíritu de pobreza.

No se quiere ver el drama del hombre y de la sociedad moderna. Ella reclama con urgencia el cambio de actitud frente a los bienes temporales. Debemos colaborar en restablecer un mayor equilibrio dentro de nuestra sociedad, implementándolo en nuestra propia vida.

Educación para la pobreza. Quisiera agregar algunas indicaciones.

  1. Ver las cosas correctamente. Significa mirarlas a la luz de la fe, como pequeños profetas de Dios que me saludan de parte de Él.

2, Disfrutar correctamente de las cosas. Puedo y debo disfrutar y utilizar las cosas. Y debo alegrarme de ellas, porque son regalos de amor de parte del Padre Dios.

No podemos decir que el vino sea solamente para los adúlteros. No, el vino fue creado también para nosotros. Y mientras tomamos su vino, hemos de agradecerle a Dios por él. Sólo que debemos disfrutar correctamente de las cosas:

* Disfrutarlas tomando en cuenta su relación con Dios; como medio para crecer en el amor a Dios.

* Disfrutarlas consciente del peligro que encierran: por eso moderarse.

  1. Renunciar correctamente a las cosas. No se trata de renunciar por renunciar, sino para estar libre interiormente y poder amar más. Es morir para vivir. Aquí podemos pensar, por ejemplo en nuestros vicios: comida, bebida, cigarrillo, televisión, etc. Vivir esto exige mucha disciplina, fuerza de voluntad, espíritu de sacrificio y, sobre todo, mucho amor heroico.
  2. Dominar correctamente las cosas. Dominar mi apego a las cosas y, así dominar las cosas mismas. Tengo que estar por encima de ellas, para poder utilizarlas con libertad soberana, sin hacerme esclavo de ellas. Hay que actuar en contra de lo que me sugieren los instintos o mi afán de poseer.

Preguntas para la reflexión

  1. ¿Qué cosas de este mundo, son un obstáculo para mi santidad?
  2. ¿Qué opino de que mis cosas son propiedad de Dios?