¡Dios está con nosotros y debemos superar el miedo! Ante la emergencia sanitaria que estamos viviendo, y que nos obliga a guardar la sana distancia para evitar el contagio, Él se manifiesta de muchas maneras para dictarnos lo que quiere de cada uno de nosotros, a fin de reorientar nuestro caminar hacia la solidaridad, la fraternidad, la justicia, la paz y el bienestar social, que son frutos de su amor.

A partir de este principio, me permito comunicar al Pueblo de Dios que peregrina en esta querida Arquidiócesis Primada de México y a sus pastores, las siguientes orientaciones:

  1. Hemos trabajado de manera coordinada con el Gobierno de la Ciudad de México para actuar conforme a las indicaciones que ha emitido. De igual manera seguiremos atendiendo las recomendaciones enviadas por el Consejo de Presidencia de la Conferencia del Episcopado Mexicano. Por ello, informo a los Párrocos y Presbíteros que en las 634 iglesias -entre santuarios, parroquias, rectorías y capillas-, las Misas se celebren sin la presencia física de fieles, y donde sea posible, se transmitan virtualmente; sin embargo, pido a los Párrocos de los templos que tengan la capacidad de prever las medidas sanitarias pertinentes, que los mantengan abiertos en los horarios habituales para que los fieles puedan acudir y encontrar consuelo en estos momentos tan difíciles. En cuanto a las celebraciones especiales previamente agendadas, les pido a los Párrocos acordar con los interesados una solución, sea la celebración con un pequeño grupo no superior a 50 personas, o transferir a una fecha posterior.
  1. Ante la imposibilidad de participar presencialmente en la Eucaristía, se abren más los corazones y se crean nuevas formas de llevar la Palabra de Dios al pueblo fiel. Por ello, pido a todos los sacerdotes utilizar con creatividad los medios alternativos de comunicación, como las redes sociales, para transmitir la Santa Misa, a fin de que la comunidad parroquial pueda participar en ella desde casa y en compañía de su familia. De la misma manera, se puede organizar el rezo del Santo Rosario, Horas Santas, la lectio divina, catequesis y reflexiones pastorales.
  1. La Palabra de Dios nos anima y llena de esperanza, nos fortalece y sostiene en los momentos de prueba. Por esta razón, he pedido a los cinco obispos auxiliares, que diariamente, uno de ellos, rece el Ángelus a las 12:00 horas, y comparta una reflexión sobre el Evangelio; y en punto de las 19:00 horas, celebren la Santa Misa. Los fieles podrán seguir el Ángelus, la catequesis y las Misas a través de las redes sociales de la Arquidiócesis de México y de la revista Desde la fe, y pedir por sus necesidades particulares.

Estas acciones se suman a las transmisiones que ya se realizan desde la Basílica de Guadalupe del rezo de Laudes, a las 8:30 horas, la Santa Misa de 9:00 horas, y el rezo del Santo Rosario a las 17:00 horas.

Además, el área de Pastoral ha lanzado ya una serie de iniciativas desde las vicarías funcionales y territoriales, así como desde las Parroquias, que implican un incremento en la labor digital a través de redes sociales en los diferentes niveles de la estructura arquidiocesana.

  1. Por otra parte, las iglesias de esta Arquidiócesis de México se han comenzado a ver afectadas por la falta de recursos económicos, pues la colaboración de los fieles es la que hace posible el buen funcionamiento de las mismas. Hago un llamado a todos los católicos de esta Iglesia particular a que establezcan contacto con su párroco para conocer cuáles son las necesidades más apremiantes, tanto para la atención espiritual de los enfermos, como para la acción socio-caritativa que se considere necesario atender. Me duele pensar que muchas personas de la tercera edad –que son las más vulnerables ante esta pandemia– podrían quedar en la orfandad.
  1. Recordemos que Jesús, con la ofrenda de cinco panes y dos pescados sació a una multitud, y movamos nuestro corazón para llevar a cabo pequeñas acciones solidarias en nuestro entorno comunitario. Aprovechemos las redes de apoyo que la mayoría de las Parroquias han ido construyendo a lo largo del tiempo. Si fortalecemos los grupos de comunicación podremos realizar un efectivo y eficaz trabajo comunitario en el inicio de una semana que se espera será muy complicada, y por ello, debemos asumir las medidas preventivas con el máximo rigor.
  1. Intensifiquemos la oración. Jesús indica: “Pidan y Dios les responderá, busquen y encontrarán, llamen a la puerta y se les abrirá. Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra y al que llama a la puerta, se le abre”. Desde casa, como familia, unámonos como comunidad parroquial, a través de los diferentes medios electrónicos, a los actos litúrgicos que nuestros sacerdotes vayan celebrando, y pidamos de manera especial por la salud de los enfermos, por las personas que han sido contagiadas por el virus, pero también por todo el equipo médico que arriesga su vida por salvar la de otros. Y no dejemos de suplicarle a nuestra Santísima Madre, María de Guadalupe, que superemos de la mejor manera esta pandemia.
  1. Informo también que, a través de la Vicaría de Pastoral, se están elaborando diferentes cursos en línea y subsidios de carácter interdisciplinario para la vida en familia, incluyendo ayudas básicas para poder celebrar la fe mientras dure la emergencia, y vivir este tiempo de conversión de una manera más profunda en la intimidad del hogar. Pido a los Párrocos y fieles estar atentos a las páginas de la Arquidiócesis de México y de la revista Desde la fe, para conocer las iniciativas que iremos ofreciendo, y hacer uso de estas herramientas para dejar que Dios nuestro Padre y Nuestra Madre, María de Guadalupe, sigan iluminando nuestro caminar en estos días.

En este sentido, les comparto que estaremos transmitiendo la Misa dominical de las 12:00 horas en la Basílica de Guadalupe por medio de televisión abierta, a través del Canal 9 de Televisa, el Canal 10 de El Heraldo TV y el Canal 6 de Monterrey de Grupo Multimedios, así como por las redes sociales de la Basílica de Guadalupe, El Heraldo de México, Azteca Noticias, El Observador de la Actualidad, la Arquidiócesis Primada de México y la revista Desde la fe.

Que Santa María de Guadalupe, nuestra dulce Madre, nos cubra con su manto y fortalezca nuestro espíritu para afrontar con esperanza esta pandemia, y crezca nuestra confianza en Dios, Padre de Misericordia.

+Carlos Cardenal Aguiar Retes
Arzobispo Primado de México

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