“Dios estaba ahí”

Edición digital de El Observador de la actualidad No. 1294 | 24 de abril de 2020

EN ESTE NÚMERO

– Tema de la semana: ¿Dónde está Dios en esta pandemia? p.3-7

– La gran preocupación del Papa (y de la que no hablan los medios) p.8

– ¿Cómo vencer el insomnio en el confinamiento? p.9

– Francisco propone un “plan para resucitar” p.10

– AMEN, la “app” de la fe, la oración y las respuestas p.11-12

– Vivamos preparados y seamos misericordiosos por Mónica Muñoz p.19

– Aprender a cuidar tus pensamientos por Mary Velázquez p.20

– ¿Existe la buena o la mala suerte? por José Ernesto Hernández p.21

– “Nunca piden nada, es tiempo de ayudarla”: los conventos de clausura p.24

– La banca solidaria con sus acreditados por Arturo Maximiliano p.25

– Iglesia abre ‘call center’ de apoyo psicológico por Desde la fe p.26

– Religiosas, valientes por amor por AIN p.27

– Heridas del pasado por Fernando Pascual p.28

– 20 tips para hacer escuela en casa por Mónica Olvera p.29

Y más…

SUSCRÍBETE A EL OBSERVADOR DE LA ACTUALIDAD

Muy queridos lectores:

 Tras 25 años de circulación ininterrumpida, la versión en papel de El Observador ha sido suspendida temporalmente.  

Hemos decidido continuar nuestra lucha por la buena prensa católica con una edición digital que estará circulando de manera gratuita.  

Sin embargo, queremos pedirles un gran favor.  Si pueden o si quieren apoyar este medio, cómpranos una suscripción digital por seis meses o por un año.  

A continuación le damos los precios y el lugar donde puede hacernos el pago.  Son tiempos en que los católicos debemos apoyarnos para seguir haciendo del Evangelio un bastión de esperanza en un mundo en crisis.

Suscripción digital a 6 meses: 150 pesos

Suscripción digital a 12 meses: 295 pesos

https://elobservadorenlinea.com/suscripciones/

Si quiere hacer un donativo por Internet puede usar el siguiente enlace https://www.paypal.me/elobservador

A medida que transcurran las semanas, comenzaremos a incorporar contenidos y promociones exclusivas para los suscriptores digitales.

Por ahora no nos queda más que darles a ustedes las gracias y pedirles de todo corazón que nos consideren entre sus opciones de lectura y nos recomienden con sus familiares y amigos para poder seguir construyendo una fe que se hace cultura.