No todo puede ser perfecto, pero se puede mejorar con pequeños cambios.

Por Mónica Olvera

Con todo cariño y el mejor de los deseos, mis 20 TIPS “para no morir en el intento” al comenzar a hacer escuela en casa. Fuera de broma, aunque cada familia es un mundo, espero puedan sacar provecho para esta maravillosa experiencia:

  1. Contar con Dios en todo momento y para ello hay que estar en oración/comunicación constante con Él. Esto es lo esencial.
  2. Aceptar de antemano la realidad de que no se puede tener todo perfecto a la vez, pero sí buscar constantemente la forma de mejorar.
  3. Recordar continuamente que los niños, niños son, pero no siempre niños serán.
  4. Facilita y ahorra mucho desgaste trabajar en establecer ciertas rutinas o hábitos; por ejemplo: despertar, rezar, tender cama, recoger cuarto, desayunar, lavar dientes y leer cuentos.
  5. Involucrarlos lo más posible en las tareas del hogar definiendo o repartiendo responsabilidades, anotarlas incluso en un calendario o tabla.
  6. Que colaboren lo más que se pueda en el preparado de los alimentos. Estos dos puntos anteriores les enseñan muchas cosas, los preparan para el futuro y les hacen valorar el trabajo que cada cosa conlleva.
  7. Balancear e intercalar actividades académicas, artísticas, recreativas, deportivas, etc.; para meterle cierto dinamismo y flexibilidad al día. Puedes hacer una lista de lo que te gustaría hacer y prevenir los materiales necesarios.
  8. Escuchar a tus hijos, sus sentimientos, deseos y opiniones. Nos sirve de termómetro y evaluación ya sea para redireccionar o reforzar ciertos aspectos educativos.
  9. No temer pedir perdón o disculpas cuántas veces reconozcamos que nos equivocamos o impacientamos. Y buscar cursos o asesorías de formación para padres.
  10. No privarnos del gusto de abrazarlos, besarlos y decirles lo mucho que los amamos y valoramos.
  11. Reconocerles con palabras de afirmación sus acciones o actitudes positivas, así como sus esfuerzos y logros.
  12. Tener idealmente una vez a la semana papá y mamá de manera independiente, un tiempo especial con cada hijo, donde sólo juegues o convivas con él, sin distraerte con el celular u otros asuntos. (Aplica también como esposos).
  13. Cumplir lo que decimos, ser fiel a la palabra dada. Pensar antes de prometer u ofrecer algo. (Evitar caer mucho en “premios / castigos”).
  14. Que desde chiquitos asuman las consecuencias naturales de sus acciones: si ensucian, que limpien; si tiran algo, que recojan.
  15. A todos nos da serenidad el orden, procurar mantenerlo enseñando que, para iniciar una nueva actividad, hay que primero dejar recogido lo anterior. Así evitamos que cuando acabe el día parezca que alguien aventó una bomba molotov y se fue.
  16. Estar atenta a sus necesidades (hambre, sed, sueño, etc.) y enseñarles a expresarlas con buenos modales: “por favor, gracias” y saber esperar por su satisfacción.
  17. Si usamos la tecnología que sea con tiempo límite, contenido supervisado y de preferencia buscando o teniendo en mente un propósito formativo y saludable.
  18. Contarles también nuestros sentimientos, necesidades y pendientes, no con el afán de angustiarlos, sino de hacerlos crecer en empatía, comprensión, respeto, gratitud y colaboración.
  19. Apoyarnos con otras familias, hacer comunidad para compartir ideas, recursos y experiencias.
  20. ¡Sonreír! ¡Mostrar que una Gran Familia es la que trabaja y disfruta en equipo!

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Publicado en la edición semanal digital de El Observador del 26 de abril de 2020 No.1294