Dicen las promesas de María que “todo cuanto se pidiere por medio del Rosario, se alcanzará prontamente”, y que “el alma que se me encomienda por el Rosario no perecerá”.

Esto puede causar perplejidad pues más de alguno atestiguará cosas como éstas: “Mi abuelito siempre rezó el Rosario. Pero se enfermó del coronavirus, y estuvimos rezando en familia todos los días el Rosario para que no muriera, y aun así murió”, o “Yo le encomendé a la Virgen mi negocio, y recé el Rosario sin falta; sin embargo, al final tuve que cerrar mi tienda porque quebró por culpa de la pandemia”.

Primero que nada, hay que saber mirar el panorama completo; así, hay promesas del Rosario que hablan de sí morir. El no perecer se refiere a situaciones especiales, ya sea ciertamente de una determinada enfermedad, un accidente automovilístico, etcétera; pero, al final, todo ser humano ha de terminar tarde o temprano su recorrido en este mundo.

En segundo lugar, las promesas del Rosario están en el mismo tono que las promesas de Cristo en las Sagradas Escrituras, donde dice: “Pedid y se os dará… Buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá.. Cosas buenas dará mi Padre que está en los Cielos a aquel que se las pida… Todo cuanto pidáis en la oración, creed que lo recibiréis y se hará sin falta. Si algo pidiereis en mi Nombre, os lo concederá».

Entonces sucede que la gente ora pero ve que no ocurre lo prometido, y se decepciona o incluso pierde la fe. ¿Por qué no vemos resultados? Puede que estemos fallando en alguna de las cuatro grandes condiciones que Dios nos ha enseñado como necesarias para que todas las formas de oración de petición, incluido el Rosario, «funcionen»:

  1. Tener fe al pedir.- ¿Acaso confiamos sin ninguna vacilación en que Dios o la Virgen nos van a conceder eso que le estamos pidiendo?
  2. Ser perseverantes.- ¿No será que nos rendimos fácilmente si no vemos resultados más o menos inmediatos?
  3. Pedir sólo cosas buenas.- ¿Lo que pedimos es totalmente bueno y puro? Y, si realmente es así, ¿no será que Dios tiene pensado para nosotros algo aún mejor que lo que le habíamos pedido por intercesión de la Virgen?
  4. Orar con humildad. – ¿Al orar estamos de verdad dispuestos, como dice el Padrenuestro, a aceptar la voluntad del Señor, o más bien pretendemos someter la voluntad de Dios a la voluntad nuestra?

Si el Rosario se reza como se debe, hay cosas maravillosas que se pueden esperar de él, tal como la Virgen ha revelado a santos, beatos y místicos a lo largo de los siglos: salvar almas, salvar naciones, acabar guerras, alcanzar la paz del mundo, debilitar o destruir los planes de Satanás.

  • “Tenemos que añadir, con mayor claridad y precisión, obligados por la violencia que nos hacen, que nadie que persevere en el rezo del Rosario se condenará. Porque Ella [la Virgen] obtiene para sus fieles devotos la verdadera contrición de los pecados, para que los confiesen y alcancen el perdón e indulgencia  de ellos”. (Palabras de una legión de demonios durante un exorcismo realizado por santo Domingo de Guzmán)
  • “Cada Avemaría del Rosario es un golpe a mi cabeza. ¡Si los cristianos conocieran el poder del Rosario sería mi fin!”. (Satanás obligado a hablar durante un exorcismo realizado por el padre Gabrielle Amorth)

TEMA DE LA SEMANA: EN MAYO Y PARA SIEMPRE, REDESCUBRIR LA BELLEZA DE REZAR EL ROSARIO EN CASA

Publicado en la edición semanal digital de El Observador del 10 de mayo de 2020. No. 1296