Julieta Appendini, directora de Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) en México, conversó con El Observador sobre la situación de la Iglesia, los cristianos perseguidos y los religiosos y religiosas durante esta pandemia, cuya vida está más en riego que nunca y cuyas necesidades han aumentado.

Por Rubicela Muñiz

Julieta, ¿cómo se encuentra hoy la Iglesia necesitada en su lucha por la libertad religiosa?

▶ La Iglesia necesitada y perseguida sufre doblemente en estos momentos, ya que enfrenta la persecución con una pandemia que afecta mayoritariamente a los pobres y las minorías. Recordemos que el 20% de los países en el mundo sufre una grave persecución y discriminación por motivos de creencia.

En alrededor de 38 países en el mundo el ser cristiano puede causar la muerte, y aunque en algunos países se ha logrado dar un lugar a los cristianos y poder regresar a sus hogares, como es el caso de Irak y algunas partes de Siria, tenemos otros lugares donde la situación se ha agravado, como es el caso de Burkina Faso, donde hay literalmente una cacería de cristianos que han tenido que huir a poblaciones más seguras.

No se quedan atrás Mozambique, el Congo, Sudán y Nigeria que, especialmente en el norte de este país, se han recrudecido los ataques terroristas hacia los cristianos por parte del grupo terrorista Boko Haram.

Por ejemplo, en el lago Chad, que incluye Camerún, Nigeria y Chad, los grupos yihadistas extremistas están usando nuevas técnicas de terrorismo, cortando las orejas de sus víctimas.

¿Y su labor de evangelización?

▶ Hoy más que nunca hay un compromiso de sostener a la Iglesia en su misión evangelizadora. Nuestro apoyo a la Iglesia que sufre es un apoyo pastoral que no sólo es la ayuda solidaria, sino un apoyo movido por la oración y la caridad en su misión evangelizadora de la Iglesia católica.

¿Ahora, en esta pandemia, cómo ha cambiado la forma de trabajo de la ACN tanto en México como en el extranjero?

▶ ACN ha destinado más de 5 millones de euros para ayuda especial de emergencia en estos momentos de pandemia.

Especialmente en el sostenimiento a sacerdotes, religiosas y misioneros que necesitan ayuda para continuar con su labor pastoral, así como el apoyo de emergencia sanitario y de alimentación en aquellos países donde se vive la persecución y son discriminados por ser cristianos; quitando las ayudas para esta pandemia, como es el caso de Pakistán, varios países de África, y en Siria e Irak que, al ser países destruidos por la guerra, la situación de la pandemia hace más difícil la sobrevivencia de las personas.

¿Y cómo se está manejando esta situación?

▶ En los países donde se vive persecución la situación no ha sido nada fácil, ya que se tiene que enfrentar al virus y los ataques terroristas en los diferentes lugares. Sin embargo, ellos han enviado palabras de aliento y solidaridad desde el primer día, primero a Europa y luego a Latinoamérica, diciendo que rezan por nosotros y que, además, si su fe los ha mantenido vivos ante una persecución, podrán salir adelante ante las amenazas del virus.

No se han quedado atrás las palabras de solidaridad de países como Haití, Sierra Leona, Cuba, países muy pobres que, aunque ellos también pasan por la pandemia, no dejan de enviar mensajes de aliento a los países más golpeados.

En el caso de Pakistán, que se ha discriminado a los cristianos ahora hasta en la distribución de alimentos, ¿cómo lo han enfrentado?

▶ La comisión de derechos humanos de Pakistán, encabezada por los obispos católicos de ese país, se ha organizado para denunciar internacionalmente esta atrocidad de varios grupos musulmanes y el gobierno, negando la ayuda a la población no musulmana, principalmente los cristianos.

Que, además, son los más pobres y los que trabajan en las peores condiciones sanitarias ante esta pandemia. La denuncia ha sido importante y sobre todo el envío de apoyo a estas comunidades de cristianos afectados, que cada año viven bajo el yugo de la ley de la blasfemia, como fue el caso de Asia Bibi, además de que más de mil mujeres menores de edad al año son secuestradas, obligadas a casarse y a convertirse al Islam.

¿Qué oportunidad representa esta pandemia para países como Siria que sufren la guerra?

▶ La experiencia de fe y esperanza que ha vivido este pueblo durante más de 9 años lo ha vuelto un pueblo fuerte, por lo que no tiene miedo de enfrentar esta pandemia. Han vivido con resiliencia y los obispos, sacerdotes y religiosas, desde su compromiso de trabajo, han sabido trabajar el corazón y acompañar el sufrimiento de estas personas. Ellos siguen adelante con una sonrisa y fuerza que podemos ver, especialmente en los jóvenes que han permanecido en este lugar.

Ya había un riesgo para los religiosos y religiosas en su misión de servicio. ¿Han tenido repercusiones graves con esta pandemia?

▶ La muerte de religiosos y religiosas en esta pandemia no ha sido la excepción. Su compromiso de trabajo con los más necesitados los expone de mayor forma al virus y por lo tanto a la muerte.

Esto no ha sido sólo en países de persecución, también en países de Europa y Latinoamérica, donde la pandemia ha cobrado la vida de miles, y donde sacerdotes y religiosas están en primera fila atendiendo a la gente, tanto física como espiritualmente. Hoy más que nunca tenemos que ayudarlos.

Ante esta necesidad, ¿cuál es el llamado para todos los cristianos?

▶ Hoy la pandemia puede ser una oportunidad para todos. Seamos resilientes y tengamos la capacidad de enfrentar la situación de una manera constructiva que nos haga manifestarnos como verdaderos cristianos. Lo que implica vernos hacia dentro y tener la oportunidad de ser mejores católicos; mirar hacia afuera y ser solidarios con los más necesitados, y que todo esto nos permita fortalecer nuestra fe, pero una fe en oración y acción.

TEMA DE LA SEMANA: NI LA PANDEMIA DETIENE A LOS QUE PERSIGUEN A LOS CRISTIANOS

Publicado en la edición semanal digital de El Observador del 28 de junio de 2020. No. 1303