Dice Jesucristo: “No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma” (Mt 10, 28), y también: “¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma?” (Mt 16, 26).

Pero el mundo ve las cosas distintas, de manera que en esta pandemia se interesó en la alimentación del cuerpo, porque los supermercados siempre estuvieron abiertos, pero no de la alimentación del alma, por lo que los templos y todos servicios religiosos se vieron suspendidos, y algunos sacerdotes y fieles vivieron la persecución:

  • En Bedizzole, Italia, el alcalde local irrumpió en la iglesia poco antes de que empezara la Misa, para asegurarse de que no había ningún fiel dentro. Y puso a dos policías para que nadie entrara. El sacerdote hizo notar a los oficiales: “En el bar de enfrente, anoche, estuvieron de fiesta hasta las 3 de la mañana; pero ustedes no fueron a verlos, ¿verdad?”.
  • El Padre Carmine Petrilli, de San Giuseppe Artigiano, Italia, celebró una adoración eucarística con menos de veinte personas, espaciadas en diferentes bancos. Pero la policía los multó a todos.
  • La policía italiana interrumpió un Bautismo con pocas personas en San Genaro del Vesubio. El sacerdote, los papás, el abuelo y el fotógrafo fueron procesados.
  • La policía denunció ante la oficina del fiscal al alcalde de Giulianova, Italia, por haber acudido al santuario Madonna dello Splendore el 25 de marzo para consagrar su ciudad bajo la protección de la Virgen, en compañía de otros 3 representantes políticos, 5 sacerdotes y 3 periodistas.
  • Como si hubiera terroristas en el templo, policías entraron armados para interrumpir en abril una Misa en una parroquia de París en la que solo había siete personas: el sacerdote, el sacristán, un cantor, un organista, y tres parroquianos para dar las respuestas de la Misa y hacer las lecturas.
  • En España, la policía actuó severamente irrumpiendo en la Catedral de Granada mientras el arzobispo monseñor Francisco Javier Martínez celebraba la liturgia del Viernes Santo ante apenas veinte personas. Al mismo tiempo el gobierno dio un permiso especial de libre circulación exclusivo para los miembros de la comunidad musulmana en preparación del mes del Ramadán.
  • Mientras que el alcalde de Nueva York amenazó en marzo con el cierre “permanente” de las iglesias que continuaran celebrando servicios públicos durante la pandemia, permitió que la mezquita de Nueva York permaneciera abierta para las oraciones diarias de los musulmanes, en tanto que los templos cristianos de todo el país enfrentaban cierres obligatorios y castigos si desobedecían.

TEMA DE LA SEMANA: NI LA PANDEMIA DETIENE A LOS QUE PERSIGUEN A LOS CRISTIANOS

Publicado en la edición semanal digital de El Observador del 28 de junio de 2020. No. 1303