Es el nombre del apostolado digital que promueve el contenido vocacional a través de las redes sociales. Luis Ángel Ramírez, seminarista que actualmente se encuentra terminando el Curso Introductorio de Tapalpa, en Jalisco, conversó con El Observador para contarnos de esta experiencia enriquecedora

Por Rubicela Muñiz

Luis, la Iglesia desde hace tiempo, tiene presencia de distintas formas en las plataformas digitales y tú contribuyes a ello con “Movidos por Xto” ¿Cuál es la razón de ser de este proyecto y cómo inició?

▶ Inició como un proyecto escolar sobre una materia que comenzó funcionando como una página de Facebook. En ese entonces participaban sólo seis seminaristas de diferentes diócesis (Huajuapan de León, Puebla, Chihuahua, Papantla, Tulancingo e Irapuato). El objetivo inicial fue presentar y transmitir la alegría de la vocación, una alegría real y auténtica, nacida del encuentro con Cristo, y motivar a más jóvenes a cuestionarse y plantearse la idea de discernir su vocación, con especial acento en la vocación sacerdotal.

El proyecto fue teniendo buena respuesta, y poco a poco comenzó a crecer, llevándose a nuevas plataformas y redes sociales como Twitter, Instagram, YouTube.

¿En qué consiste tu participación en “Movidos por Xto”?

▶ Mi participación en este apostolado digital comenzó compartiendo reflexiones sobre el Evangelio del día y actualmente participo en un pequeño programa digital, dentro de “Movidos por Xto”, llamado “La aventura de la vocación”, donde comparto la pantalla con dos integrantes más, tocando temas de importancia en formación seminarística, sobre el Evangelio del día, y se ha invitado a seminaristas de otra congregación o diócesis, para enriquecer la experiencia.

Las redes sociales son una cultura de encuentro que favorece diferentes aspectos. ¿Como católicos, en qué nos han favorecido esta nueva forma de interactuar?

▶ Hoy en día, las redes sociales favorecen demasiado la evangelización y ayudan a llegar a aquellas personas que están sumergidas en esta realidad virtual.

Nos permiten refrescar de alguna manera los medios por los que se evangeliza, nos invita a inculturar el Evangelio siempre nuevo, sin la necesidad de rebajarlo, sino mostrando que el mensaje salvífico de Cristo y su llamado a la santidad sigue resonando aún en una sociedad que ha emigrado de una cultura del encuentro personal a una cultura digital, que favorece el encuentro a distancia.

Evangelizar en redes se ha vuelto una “moda” para religiosos, religiosas y diferentes grupos y asociaciones, ¿cómo valoras esta tarea?

▶ Sin duda que aún hace algunos años pareciera imposible que las redes sociales estuvieran llenas de personas consagradas, pero ahora esto es una realidad. Personalmente me parece una labor importante y con una dimensión misionera estupenda, pues participa activamente de la predicación del Evangelio a todos los que aún no lo conocen.

Sin embargo, no deja de ser un riesgo latente el que, como personas de vida religiosa, no se tenga la madurez y formación suficiente para encontrar los límites de esta forma de evangelización, evitando caer en modas del mundo, en lugar de permanecer misionando de un modo nuevo.

Para esto es importante recordar la enseñanza de san Pablo a la Iglesia de Corinto: “Todo me es lícito, pero no todo me conviene”.

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Publicado en la edición semanal digital de El Observador del 21 de junio de 2020. No. 1302